El detalle que decide si tus gafas sirven para el eclipse: ISO 12312-2, no ISO 12312-1

Para ver el eclipse del 12 de agosto de 2026 con seguridad, las gafas deben cumplir la norma ISO 12312-2: filtran el 99,999% de la luz visible y bloquean radiación UV e infrarroja.

30 de julio de 2026 a las 21:12h
El detalle que decide si tus gafas sirven para el eclipse: ISO 12312-2, no ISO 12312-1
El detalle que decide si tus gafas sirven para el eclipse: ISO 12312-2, no ISO 12312-1

Añadir The App Date como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Mirar un eclipse solar no admite atajos, y el del 12 de agosto de 2026 llega con una trampa bastante común. Muchas gafas parecen válidas a simple vista, pero basta un detalle en la norma impresa para saber si protegen de verdad o si solo sirven como gafas de sol corrientes.

La referencia correcta es ISO 12312-2 o ISO 12312-2:2015. La mención ISO 12312-1 no sirve para observar eclipses, porque corresponde a gafas de sol comunes y deja fuera el nivel de protección que exige mirar directamente al Sol.

La norma correcta marca la diferencia cuando uno va a mirar el Sol

No es una cuestión menor. El filtro debe dejar pasar un 0,003% de luz o menos, que es el umbral de seguridad fijado por la norma ISO 12312-2.

Ese dato ayuda a poner en contexto por qué no vale cualquier lente oscura. El filtro adecuado bloquea el 99,999% de la luz visible y además corta por completo la radiación ultravioleta y la infrarroja.

También conviene mirar el embalaje con calma. Debe incluir el nombre y la dirección del fabricante o del importador en la Unión Europea, además de instrucciones impresas con avisos literales como “No usar más de 3 minutos seguidos” o “Desechar si se raya o perfora”.

Comprar barato no siempre sale mal, pero obliga a revisar mejor

En precio, las gafas de cartón se mueven en una franja muy baja. La referencia habitual ronda los tres euros, así que una ganga llamativa no siempre delata un fraude, pero tampoco garantiza nada por sí sola.

Ahí entran algunos ejemplos concretos. El pack de seis gafas Keyaluo cuesta 6,17 euros, mientras que un modelo de Hawkers aparece por 3,99 euros en El Corte Inglés.

Además de internet, las gafas homologadas también aparecen en tiendas como MediaMarkt y Carrefour. Eso no evita la comprobación visual del envase, pero sí reduce la tentación de acabar comprando un accesorio opaco de procedencia dudosa a última hora.

Una prueba casera puede descartar fallos, aunque no sustituye la homologación

Quien ya tenga unas gafas en casa puede hacer una revisión básica antes del eclipse. La prueba de la bombilla consiste en mirar una fuente intensa y comprobar que solo aparece el filamento o el LED de forma extremadamente tenue.

Con superficies brillantes, el resultado debería ser parecido. Si al mirar un reflejo aparece algo más que un destello muy suave, la protección no encaja con lo que se espera de un filtro para observación solar.

Otra comprobación útil pide mirar la lámina al trasluz. El filtro de Mylar o de polímero negro no debe mostrar micropinchazos ni arañazos, porque cualquier pequeño daño arruina una barrera que trabaja con márgenes mínimos.

Algunas alternativas funcionan y otras siguen siendo una mala idea

No todo pasa por comprar gafas específicas. Un cristal de soldador también sirve, pero solo a partir de DIN 14.

La diferencia entre un nivel y otro vuelve a ser más concreta de lo que parece. Un cristal DIN 11 transmite un 0,005% de luz y queda fuera del margen seguro, mientras que un DIN 14 deja pasar un 0,00027% y sí entra en una zona válida para esta observación.

Si no hay gafas ni cristal adecuado, queda una salida mucho más simple y segura. La proyección indirecta con una caja estenopeica o incluso con un colador de cocina permite ver el fenómeno sin mirar el disco solar de frente.

En cambio, siguen fuera de juego soluciones que reaparecen cada vez que hay eclipse. Radiografías, gafas de sol superpuestas, cristales ahumados, carretes fotográficos y filtros ND de fotografía no alcanzan la protección necesaria, y ese dato pesa más que cualquier apariencia oscura o cualquier truco casero.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía