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OpenAI ha dado a ChatGPT para macOS una memoria mucho más pegada al escritorio. La nueva función Computer History no escucha el micrófono ni toma capturas, pero sí reconstruye lo que ocurre en el ordenador a partir de clics, texto escrito, atajos de teclado y saltos entre aplicaciones que el usuario elija.
Ese detalle cambia bastante la lectura de la novedad. No hablamos de un registro visual continuo del Mac, sino de una cronología de eventos que ChatGPT y Codex pueden usar después para entender qué hizo el usuario y en qué contexto lo hizo.
ChatGPT recuerda lo que hiciste en el Mac, pero no mira la pantalla
La función llega desactivada por defecto y solo funciona si el usuario también activa Memorias en ChatGPT. Además, queda reservada a quienes pagan ChatGPT Pro, Business o Enterprise, así que no es una herramienta pensada para el usuario ocasional.
Ahí aparece la primera tensión práctica. OpenAI la presenta como una ayuda para dar continuidad al trabajo en el ordenador, pero esa continuidad exige ceder un nivel de detalle que va más allá de una conversación normal con el asistente.
En la práctica, el sistema registra clics, texto escrito y cambios entre aplicaciones elegidas por el usuario. También recoge atajos de teclado, con lo que la memoria no depende de una orden puntual, sino de una secuencia de acciones sobre el Mac.
Los datos duran poco en local, aunque no todo desaparece igual
OpenAI guarda los archivos de eventos en el propio Mac y los borra de forma automática a las 48 horas. Esos eventos temporales pasan por los servidores de la compañía para su procesamiento, y la empresa asegura que no los conserva después de ese paso salvo obligación legal.
No ocurre lo mismo con todo. Los resúmenes textuales permanecen guardados en formato Markdown hasta que el usuario decide borrarlos manualmente, de modo que la huella útil para ChatGPT puede durar mucho más que el registro técnico original.
También hay una limitación que conviene mirar de frente. Los archivos locales quedan almacenados en el ordenador sin cifrar, un matiz nada menor cuando la herramienta aspira a reconstruir actividad cotidiana de trabajo, escritura o navegación entre apps.
OpenAI deja fuera varias regiones mientras prepara el despliegue
Por ahora, Computer History no está disponible en España, el Espacio Económico Europeo, Reino Unido ni Suiza. OpenAI ha dicho que la lanzará en esas regiones en las próximas semanas, aunque no ha concretado ninguna fecha.
Fuera de esa exclusión geográfica, la empresa también marca algunas fronteras técnicas. La función no registra audio, no accede al micrófono y deja fuera la navegación en modo incógnito o privado, una decisión que acota parte del seguimiento pero no elimina el alcance del historial dentro del escritorio.
Visto en conjunto, la función combina un borrado automático a las 48 horas con resúmenes que solo desaparecen si el usuario los elimina. Esa diferencia entre lo efímero y lo persistente es justo donde Computer History deja de ser una simple ayuda de productividad y empieza a plantear preguntas bastante concretas sobre privacidad cotidiana.