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Canva ya no quiere limitarse a poner marcos, tipografías y plantillas alrededor de una imagen ajena. Con Canva Craft, su primer modelo propio de generación de imágenes, la empresa entra de lleno en una carrera donde ya juegan Google, OpenAI, ByteDance y Meta, pero lo hace con una idea bastante distinta de la que domina en los modelos entrenados con fotografías.
Ahí está el matiz que más dice sobre el producto. Canva entrenó Craft con diseños de su propia biblioteca, desde pósteres y publicaciones para redes sociales hasta presentaciones, infografías, menús y composiciones tipográficas, una decisión que lo acerca más al trabajo cotidiano de quien prepara piezas visuales para publicar que al experimento artístico puro.
Canva quiso que el modelo pensara como una herramienta de diseño
El sistema funciona en dos fases y ese detalle ayuda a entender qué intenta resolver. Primero interpreta la instrucción del usuario y construye un plan con relaciones espaciales, escala relativa, jerarquía visual e información pensada para generar texto dentro de la imagen.
Después llega la imagen final, con un máximo de 2K de resolución y 30 proporciones de aspecto distintas. No es un matiz menor si el destino real de la imagen no es una galería, sino una historia vertical, una diapositiva panorámica o un menú con medidas concretas.
Desde ahí aparece una de sus bazas más prácticas, porque las imágenes que genera Canva Craft pueden convertirse en diseños por capas mediante la herramienta Canva Magic. Para el usuario, eso significa tocar elementos después de generar la imagen en lugar de empezar otra vez cada vez que falla un texto, una proporción o una jerarquía visual.
La apuesta no termina en Dream Lab y también sale fuera de Canva
Canva ha puesto Craft a disposición de todos los usuarios dentro de la pestaña Dream Lab de su plataforma y también lo ofrece a través de su API. La jugada importa porque no se queda en una función de escaparate y puede entrar tanto en el flujo del usuario común como en productos de terceros.
Además, el modelo estará disponible para generar imágenes dentro de asistentes conversacionales de terceros como ChatGPT y Gemini a través del MCP de Canva. La pregunta práctica aquí no es solo quién crea mejor una imagen, sino quién consigue meterla antes en el lugar donde el usuario ya está escribiendo lo que necesita.
En 2024, Canva compró Leonardo.ai, una plataforma especializada en generación de medios, y parte de sus investigadores ha contribuido a este nuevo modelo. No cambia por sí solo el resultado final, pero sí aclara que la compañía no llega a esta fase desde cero.
El negocio aprieta mientras Canva acelera con más versiones
Canva prepara dos variantes llamadas Craftfast y Craft ultrafast, que llegarán próximamente. Incluso sin conocer todavía sus diferencias exactas, los nombres dejan ver una presión muy reconocible en este mercado, porque generar bien importa, pero generar rápido suele decidir qué herramienta acaba usándose todos los días.
Mientras tanto, el contexto financiero añade otra capa a este movimiento. Canva iba camino de alcanzar 4.000 millones de dólares en ingresos el año pasado, pero la empresa recortó su previsión de crecimiento para 2026 y, según analistas externos, esa revisión empujó su valoración de 42.000 millones de dólares a 35.000 millones.
No es una contradicción menor. Canva lanza su primer modelo propio en un momento en que necesita demostrar que puede ampliar negocio más allá de las plantillas, y lo hace con una propuesta centrada en piezas editables, formatos concretos y uso directo en productos donde ya pasan tiempo millones de usuarios.