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Bumble acaba de tocar la regla que definía su identidad desde 2014. A partir de ahora, cualquier persona emparejada puede enviar el primer mensaje y la cuenta atrás para responder deja de ser de 24 horas para pasar a 72.
El cambio no llega en un vacío. La app nació con la idea de que las mujeres dieran el primer paso, pero el uso real llevaba tiempo empujando en otra dirección. El 66 % de las mujeres encuestadas prefiere que los hombres envíen el primer mensaje, un dato que explica por qué la compañía ha optado por rebajar presión en lugar de defender su norma más conocida.
"Si bien que las mujeres dieran el primer paso fue una idea radical, ser una plataforma para las mujeres nunca se trató de prescribir una sola forma de conectar. Se trató de diseñar una experiencia teniendo en cuenta las necesidades de las mujeres para crear mejores resultados para todos". - Whitney Wolfe Herd, fundadora y consejera delegada de Bumble
Más que un giro simbólico, la decisión altera el ritmo básico de la conversación dentro de la plataforma. Antes había un margen corto y una responsabilidad muy definida. Ahora la iniciativa se reparte y el tiempo se estira, dos cambios que apuntan a una experiencia menos rígida para quien abre la app sin ganas de correr contra el reloj.
Bumble cambió la mecánica cuando vio que la presión pesaba demasiado
Ya había señales de ese ajuste. En 2024, Bumble introdujo Movimientos de apertura, una función que permitía a las mujeres fijar una pregunta en su perfil para que los hombres la respondieran, una forma de suavizar la regla original sin desmontarla del todo.
Ahora da un paso bastante más claro. Más de la mitad de los miembros encuestados indicaron que el plazo de 72 horas mejoró su experiencia, lo que sugiere que el problema no era solo quién escribía primero, sino también cuánto margen tenía para hacerlo.
"Hoy, nuestra comunidad pide más flexibilidad, menos presión y más oportunidades para crear conexiones reales y significativas, y eso es lo que proporciona esta nueva experiencia. Esta evolución no es una desviación de nuestra visión fundacional, sino la realización de la misma". - Whitney Wolfe Herd, fundadora y consejera delegada de Bumble
No es difícil entender el mensaje práctico. En una app de citas, tres días permiten contestar con más calma, dejar pasar una jornada de trabajo o simplemente no perder un match por no mirar el móvil a tiempo. La contrapartida también existe, porque alargar el plazo puede enfriar algunas conversaciones antes de que empiecen.
La empresa movió ficha mientras los ingresos caían con fuerza
Detrás de esta revisión también asoma la presión del negocio. El informe de ganancias del segundo trimestre registró una caída interanual de los ingresos del 15,2 % hasta 210,5 millones de dólares, una cifra que coloca cualquier cambio de producto bajo una luz menos filosófica y bastante más urgente.
A eso se suma otra señal delicada. La empresa prevé que el número de clientes de pago disminuya en el tercer trimestre, de modo que mejorar la experiencia ya no suena solo a ajuste de diseño, sino a intento de retener a usuarios que quizá habían dejado de encontrar valor en la fórmula original.
Mientras tanto, Bumble explora un futuro sin función de deslizar y estudia eventos presenciales junto con funciones de inteligencia artificial para atraer a la Generación Z. Pero el dato que mejor retrata el momento actual es otro, porque una plataforma construida sobre quién debía hablar primero ha terminado cambiando la regla justo cuando sus ingresos cayeron a 210,5 millones de dólares.