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Bluesky quiere que sus usuarios dejen atrás los identificadores largos y den un paso más hacia una identidad propia dentro de la web. La empresa ha pedido convertir .bsky en un sufijo de dominio de internet, una jugada que permitiría pasar de direcciones como @sarahp.bsky.social a otras mucho más cortas como sarahp.bsky.
No es un cambio inmediato. La Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números publicará las solicitudes de nuevos dominios el 7 de octubre de 2026 y, a partir de ahí, el proceso de aprobación tardará entre 18 y 24 meses.
Bluesky quiere que el nombre de usuario salga de la plataforma
La maniobra tiene una lectura práctica bastante clara para quien usa redes sociales a diario. Un identificador más corto resulta más fácil de recordar, de compartir y de reconocer, sobre todo en un servicio que ha insistido desde el principio en dar más control al usuario sobre su identidad digital.
Toni Schneider, consejero delegado de Bluesky, ha sido quien ha anunciado la solicitud. La empresa además asegura que no tiene previsto vender ni monetizar los dominios .bsky, un detalle importante si se tiene en cuenta que convertir una identidad digital en producto suele ser la tentación habitual cuando aparece un nuevo espacio de nombres.
Ahí está una de las claves del movimiento, porque los usuarios podrían sustituir direcciones largas por nombres mucho más breves sin que el cambio quede planteado como una nueva vía de pago dentro del servicio.
Rose Wang defendió que el dominio da más control al usuario
Rose Wang, directora de operaciones de Bluesky, ha puesto el foco en la idea de propiedad digital y en el papel que siguen teniendo los dominios dentro de una web menos dependiente de una sola plataforma.
"Los dominios son una gran parte de la web abierta, ya que permiten a los usuarios controlar su propia identidad en línea." - Rose Wang, directora de operaciones de Bluesky
Ese planteamiento encaja con una red que lleva tiempo intentando diferenciar el perfil del usuario de la cuenta encerrada en un servicio concreto. En vez de aceptar un nombre impuesto por la plataforma, la propuesta acerca el identificador a la lógica de la web abierta, donde el nombre propio importa tanto como el lugar desde el que se publica.
Después, Wang fue un paso más allá al ligar esa idea de identidad a la posesión real de la presencia digital, no a un permiso temporal concedido por una aplicación.
"Bluesky se construyó sobre la creencia de que debes ser dueño de tu presencia en línea, no alquilarla de una plataforma que puede quitártela." - Rose Wang, directora de operaciones de Bluesky
Mientras llega una decisión formal, el calendario obliga a tener paciencia. La revisión de los nuevos dominios tardará entre 18 y 24 meses, así que el posible salto a direcciones terminadas en .bsky queda lejos de ser una mejora visible a corto plazo.
También hay una tensión evidente entre la promesa de control y la espera regulatoria. Bluesky ya ha dejado dicho que no venderá ni monetizará .bsky, pero el dato que hoy pesa más para el usuario es otro, porque el 7 de octubre de 2026 apenas arranca el proceso y la aprobación puede demorarse hasta dos años.