Australia ya veta redes sociales a menores de 16 y amenaza con multas de 49,5 millones AUD

"multiple verification methods": la exigencia que cambia cómo se abre una cuenta en redes

10 de abril de 2026 a las 13:20h
Australia ya veta redes sociales a menores de 16 y amenaza con multas de 49,5 millones AUD
Australia ya veta redes sociales a menores de 16 y amenaza con multas de 49,5 millones AUD

Europa y otros países están avanzando hacia un mismo objetivo impedir o limitar el acceso de menores a redes sociales, y en varios casos esa estrategia depende de nuevas aplicaciones o sistemas de verificación de edad.

La idea de fondo es clara. Gobiernos de distintos países están vinculando redes sociales y plataformas online con problemas como el ciberacoso, la adicción, el deterioro de la salud mental o la exposición de menores a depredadores. A partir de ahí, la respuesta política se está moviendo en una dirección bastante concreta fijar una edad mínima y obligar a las plataformas a comprobarla de verdad, no solo con una casilla o una fecha de nacimiento escrita por el usuario.

La verificación de edad pasa del formulario a herramientas más duras

El caso más avanzado es Australia, que en diciembre de 2025 se convirtió en el primer país en prohibir el uso de redes sociales a menores de 16 años. La medida afecta a Facebook, Instagram, Snapchat, Threads, TikTok, X, YouTube, Reddit, Twitch y Kick. Quedan fuera WhatsApp y YouTube Kids, una excepción importante porque muestra que no todo servicio online entra automáticamente en la misma categoría.

Lo más relevante en la práctica no es solo la lista de plataformas, sino cómo se pretende aplicar la norma. El Gobierno australiano exige a las empresas usar "multiple verification methods" para garantizar que el usuario tiene más de 16 años. Es decir, ya no bastaría con que un adolescente escriba una edad falsa al crear una cuenta. Para las plataformas, eso implica un cambio real en el proceso de alta y acceso. Para el usuario, significa que abrir una cuenta o seguir usando una existente podría requerir pruebas adicionales de edad.

La presión no es menor las empresas que incumplan se exponen a sanciones de hasta 49,5 millones de dólares australianos, equivalentes a 34,4 millones de dólares estadounidenses. Con cifras así, la verificación deja de ser un detalle técnico y pasa a ser una parte central del producto.

Dinamarca va en una línea parecida, aunque con un matiz especialmente interesante su ministerio de asuntos digitales lanzará una aplicación de "digital evidence" con herramientas de verificación de edad que podrían utilizarse para aplicar la prohibición a menores de 15 años. Aquí sí aparece una app como pieza concreta del sistema. En uso real, no sería una red social ni una plataforma de ocio, sino una herramienta de control y acreditación. Su valor dependerá de algo muy simple si consigue demostrar la edad de forma práctica y aceptada por las plataformas, tendrá impacto; si añade fricción sin resolver bien la verificación, será solo otra capa burocrática en el móvil.

Una tendencia internacional, pero con dudas sobre su eficacia

Dinamarca no está sola. Francia aprobó a finales de enero un proyecto de ley para prohibir las redes sociales a menores de 15 años, con el respaldo de Emmanuel Macron, que defiende la medida como forma de proteger a los menores del exceso de tiempo de pantalla. Aun así, el texto todavía debe pasar por el Senado antes de una votación final en la cámara baja, así que su aplicación no es inmediata.

En Grecia, el primer ministro Kyriakos Mitsotakis anunció en abril que el país prohibirá el acceso a redes sociales a menores de 15 años a partir de enero de 2027. Allí el argumento es doble el aumento de la ansiedad y de los problemas de sueño entre menores, junto con el diseño adictivo de estas plataformas. Reino Unido estudia una prohibición para menores de 16 años, aunque de momento sigue en fase de consulta con padres, jóvenes y organizaciones civiles. Además, evalúa exigir a las plataformas que limiten o eliminen funciones que fomentan el uso compulsivo, como el desplazamiento infinito. Ese punto es relevante porque no se centra solo en la edad del usuario, sino en el diseño mismo de la app.

España también planea prohibir las redes sociales a menores de 16 años, aunque todavía necesita aprobación parlamentaria. Alemania ha debatido una propuesta similar para menores de 16, pero ya hay señales de dudas entre socios de coalición. Eslovenia prepara una ley para menores de 15 años y ha citado como ejemplo redes basadas en compartir contenido como TikTok, Snapchat e Instagram. Malasia prevé aplicar este mismo año una prohibición para menores de 16. Indonesia, por su parte, anunció que prohibirá el uso de redes sociales y otras plataformas online populares a menores de 16 años, empezando por YouTube, TikTok, Facebook, Instagram, Threads, X, Bigo Live y Roblox.

El patrón es bastante evidente la edad mínima oscila entre los 15 y los 16 años, pero la dirección política es la misma. Cada vez más gobiernos quieren trasladar a las plataformas la responsabilidad de filtrar quién entra y quién no.

Ahora bien, eso no significa que el enfoque esté libre de críticas. Amnesty Tech sostiene que estas prohibiciones son ineficaces y que ignoran la realidad de las generaciones más jóvenes. Es una objeción importante. En la práctica, una prohibición de este tipo solo tiene sentido si puede aplicarse sin convertir el acceso a internet en una carrera de obstáculos para todo el mundo y sin empujar a los menores hacia vías alternativas difíciles de controlar.

Si estas apps y sistemas de verificación cambian algo en el día a día, lo harán menos por lo que ofrecen al usuario y más por lo que le bloquean. No están pensados para ser útiles en el sentido habitual de una aplicación móvil, sino para restringir acceso, acreditar edad y forzar a las plataformas a tomarse en serio una norma. La cuestión pendiente es si ese control reducirá de verdad los riesgos que se quieren combatir o si solo añadirá fricción a un problema mucho más complejo.

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