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Australia ya tiene una primera fotografía de lo que ocurre cuando un país intenta sacar a los menores de 16 años de las redes sociales por ley. El balance inicial enseña dos cosas a la vez. Las cuentas en plataformas vetadas bajaron del 52,4 al 42,1%, pero el acceso real a esos servicios apenas cedió hasta el 81,5%.
Ese contraste importa porque separa el gesto formal de la experiencia diaria. Tener menos cuentas no significa dejar de entrar, y en marzo, apenas tres meses después de la entrada en vigor de la norma, la mayoría de los niños de 10 a 15 años seguía alcanzando plataformas con restricción de edad.
La ley redujo cuentas, pero no logró cerrar la puerta
El informe, publicado por el gobierno australiano el 31 de julio de 2026, recoge datos de marzo y forma parte de un seguimiento de dos años sobre más de 4.100 niños y familias a cargo del regulador de seguridad en línea del país.
Entre las plataformas restringidas figuran Facebook, Instagram, Kick, Reddit, Snapchat, Threads, TikTok, Twitch, X y YouTube. Aun así, YouTube mantuvo una presencia enorme entre los menores. El 73,6% de los niños de 10 a 15 años accedió a YouTube en las cuatro semanas previas a marzo.
Al menos una cuarta parte también usó TikTok, Snapchat o Instagram. Visto desde el uso cotidiano, la prohibición no vació el móvil de los adolescentes. Más bien empujó una parte del consumo a un terreno donde la cuenta puede desaparecer, pero la entrada sigue abierta.
"Como he dicho de forma consistente desde el principio, la reforma compleja de esta naturaleza está deshaciendo 20 años de arraigo de las redes sociales y, por lo tanto, tomará tiempo. El impacto de la ley no se medirá en semanas o meses, sino a lo largo de generaciones" - Julie Inman Grant, comisaria de Seguridad en Línea de Australia
Una pista clara aparece en la fricción con las propias plataformas. Un tercio de los menores contó que su cuenta fue cerrada o desactivada por la prohibición, señal de que hubo más control que antes, aunque no el suficiente para frenar el acceso continuado.
Muchos menores siguieron entrando y varios cambiaron de destino
Mientras las grandes redes perdían algo de terreno, otras crecieron desde posiciones pequeñas. Pinterest pasó del 16,6 al 21,8%, BeReal subió del 0,2 al 2,2% y Mastodon avanzó de cero al 0,7%.
Reddit quedó estable en el 3,6%, Threads avanzó del 1,5 al 2% y Kick del 0,2 al 0,6%. No son cifras masivas, pero describen un patrón conocido en internet. Cuando una puerta se estrecha, parte del tráfico busca otra, aunque sea menos popular.
También cambiaron algunos hábitos fuera de las redes abiertas. El uso de servicios de mensajería subió del 40,5 al 52,3%, y los videojuegos pasaron del 26,4 al 29% durante los primeros tres meses.
En cambio, el informe no detectó un cambio estadísticamente significativo en la frecuencia de uso de chatbots, asistentes o compañeros de inteligencia artificial. La fuga, por ahora, parece más cercana al chat privado y al juego que a los asistentes de IA.
El mayor agujero apareció en la verificación de edad
La mitad de los niños dijo que la plataforma que usaban no les había pedido verificar su edad. Ahí aparece una de las grietas más evidentes de la norma, porque una restricción depende de que alguien compruebe a quién tiene delante.
Más del 37% afirmó que en su cuenta figuraba una edad superior a 16 años. Además, el 18,2% dijo que la plataforma calculó mal su edad, el 11% recibió ayuda de sus padres para saltar las restricciones y el 7,4% utilizó una red privada virtual.
Julie Inman Grant volvió sobre ese punto al valorar los primeros datos.
"Las estadísticas sugieren fuertemente que los proveedores no estaban previniendo efectivamente que los menores de 16 años tuvieran cuentas en sus plataformas en los primeros tres meses" - Julie Inman Grant, comisaria de Seguridad en Línea de Australia
Australia anunció hace poco sanciones más grandes para las plataformas que incumplan la ley. La lectura práctica es bastante directa. Si la verificación falla, la prohibición descansa más en cierres puntuales de cuentas que en un bloqueo de acceso consistente.
La presión social bajó menos de lo que muchos padres esperarían
No todo el efecto medido apunta al incumplimiento. El porcentaje de menores que sentían que se estaban perdiendo algo por no tener redes sociales cayó del 43,3 al 36,3%, una bajada que sugiere menos presión social inmediata.
Menos del nueve por ciento dijo sentirse menos conectado con sus compañeros, tener más dificultades para comunicarse o extrañar las redes sociales. Para una norma tan discutida, ese dato rebaja una de las objeciones más repetidas sobre un posible aislamiento social rápido.
A la vez, el informe detectó una caída en la concienciación de los padres sobre cómo usan las redes sociales sus hijos, sobre todo entre las niñas y entre los niños de 10 a 12 años. La paradoja resulta incómoda. La ley intenta vigilar más, pero varios padres parecen ver menos.
Ese cruce de cifras deja la tensión principal del experimento australiano en un lugar muy concreto. El acceso a servicios restringidos siguió en el 81,5% al mismo tiempo que un 50% de los menores ni siquiera tuvo que verificar su edad para entrar.