La presión sobre TikTok, Instagram, YouTube y el resto de plataformas ya no gira solo alrededor de la privacidad o la moderación. En varios países, el debate ha subido un peldaño y apunta directamente a la edad mínima de acceso, con propuestas que van desde los 14 hasta los 16 años y con multas que obligan a las tecnológicas a tomarse el asunto en serio.
Australia fue quien convirtió esa discusión en una norma con dientes. En diciembre de 2025 bloqueó el acceso de los menores de 16 años a Facebook, Instagram, Snapchat, Threads, TikTok, X, YouTube, Reddit, Twitch y Kick, aunque dejó fuera a WhatsApp y YouTube Kids.
El detalle que cambia de verdad la experiencia de uso no está solo en la lista de apps afectadas. El gobierno australiano exige varios métodos de verificación de edad y veta confiar en lo que declara el propio usuario, una exigencia que apunta al corazón del registro digital tal y como funciona hoy.
Australia convirtió el control de edad en una obligación cara
La norma australiana añade un incentivo muy claro para las plataformas. Las multas pueden llegar a 49,5 millones de dólares australianos, equivalentes a 34,4 millones de dólares estadounidenses, si las empresas incumplen.
No es un movimiento aislado ni simbólico. Cuando una red social debe verificar la edad por más de una vía y no puede limitarse a preguntar la fecha de nacimiento, el coste técnico sube y también lo hace el riesgo de excluir por error a usuarios legítimos.
Amnesty Tech rechaza ese enfoque y ha cuestionado su utilidad.
"Dichas prohibiciones son ineficaces e ignoran las realidades de las generaciones más jóvenes". - Amnesty Tech
Esa objeción aparece justo cuando más gobiernos europeos y asiáticos tantean restricciones parecidas, aunque no todos fijan el mismo umbral ni avanzan a la misma velocidad. Ahí está una de las claves del debate, porque hablar de menores ya no significa lo mismo en todos los parlamentos.
Europa discute edades distintas y ritmos muy desiguales
Austria anunció a finales de marzo una prohibición para menores de hasta 14 años y prevé la legislación para junio. Francia tomó otro camino y aprobó a finales de enero un proyecto de ley para prohibir las redes sociales a menores de 15 años, todavía pendiente del Senado y de una votación final en la cámara baja.
España sitúa la barrera en los 16 años. El primer ministro anunció a principios de febrero una prohibición para esa franja de edad, pendiente de aprobación parlamentaria, y además busca una ley que haga personalmente responsables a los ejecutivos de redes sociales por discursos de odio.
Alemania todavía no ha dado ese salto. A principios de febrero, los conservadores del canciller Friedrich Merz debatieron una propuesta para vetar las redes sociales a menores de 16 años, pero sus socios de coalición de centroizquierda mostraron reticencias.
También Polonia y Eslovenia trabajan en borradores propios. El partido gobernante polaco redacta una ley para prohibir estas plataformas a menores de 15 años, mientras el viceprimer ministro esloveno anunció a principios de febrero la redacción de una norma para impedir el acceso de menores de 15 años a servicios como TikTok, Snapchat e Instagram.
Dinamarca se mueve entre la política y la herramienta técnica. En noviembre de 2025 anunció una prohibición para menores de 15 años con apoyo de tres partidos de la coalición gobernante y dos de la oposición, con opción de convertirse en ley a mediados de 2026, y lanzará una aplicación de evidencia digital con herramientas de verificación de edad.
Fuera de Europa crece la misma idea con matices distintos
Indonesia anunció a principios de marzo una prohibición para menores de 16 años en YouTube, TikTok, Facebook, Instagram, Threads, X, Bigo Live y Roblox. Malasia también anunció en noviembre de 2025 una prohibición para menores de 16 años y prevé aplicarla este año.
Canadá ha elegido una vía algo más flexible. En junio presentó un proyecto de ley de seguridad digital para prohibir redes sociales a menores de 16 años, aunque permitirá esquivar esa prohibición a las empresas que demuestren políticas de protección, con un plazo estimado de aprobación de un año.
Turquía ya dio un paso parlamentario. En abril, su parlamento aprobó un proyecto de ley para restringir el acceso a menores de 15 años y ahora falta la firma del presidente Recep Tayyip Erdogan.
Grecia ha puesto el foco en el daño cotidiano que estas normas intentan frenar. Kyriakos Mitsotakis, primer ministro griego, vincula la medida con la ansiedad, los problemas de sueño entre niños y el diseño adictivo de las redes sociales.
"La medida tiene como objetivo abordar el aumento de la ansiedad y los problemas de sueño entre los niños, así como el diseño adictivo de las redes sociales". - Kyriakos Mitsotakis, primer ministro de Grecia
Reino Unido todavía está en fase de evaluación, pero el planteamiento resulta revelador porque no se limita a la edad. El país consultará a padres, jóvenes y sociedad civil, y estudia obligar a las empresas a limitar o eliminar funciones de uso compulsivo como el desplazamiento infinito.
Entre todas estas propuestas hay una diferencia de fondo que afecta al usuario tanto como a las empresas. Unos gobiernos quieren cerrar la puerta por edad, otros dejan una salida si la plataforma prueba medidas de protección, y otros además apuntan al propio diseño de uso compulsivo.
Al final, el mapa queda menos uniforme de lo que parece. Hay países que fijan el límite en 14 años, otros en 15 y otros en 16, mientras Australia ya aplica multas de hasta 49,5 millones de dólares australianos a plataformas que no verifiquen la edad con varios métodos y no basta con que el adolescente marque una casilla.