Europa y otros mercados ya no discuten solo cuánto tiempo pasan los menores frente a la pantalla. Ahora están entrando en otra fase, la de vetar directamente el acceso a redes sociales antes de cierta edad. Australia ya lo puso en marcha en diciembre de 2025 y el Reino Unido acaba de anunciar que quiere seguir el mismo camino.
La foto que deja este giro resulta llamativa porque no apunta a una sola app ni a un único país. Facebook, Instagram, Snapchat, TikTok, X, YouTube, Reddit, Twitch o Kick aparecen en distintas listas nacionales, mientras servicios de mensajería como WhatsApp y, en el caso británico, Signal, quedan fuera del bloqueo.
Australia ya convirtió el debate en una norma con multas millonarias
Desde diciembre de 2025, Australia prohíbe el acceso a redes sociales a menores de 16 años. El veto alcanza a Facebook, Instagram, Snapchat, Threads, TikTok, X, YouTube, Reddit, Twitch y Kick, con la excepción de WhatsApp y YouTube Kids.
Ahí está una de las claves prácticas para las plataformas, porque las multas pueden llegar a 49,5 millones de dólares australianos, equivalentes a 34,4 millones de dólares estadounidenses, si no logran mantener fuera a los menores.
Además, las autoridades exigen varios métodos de verificación de edad y no aceptan que todo descanse en la simple declaración del usuario. Para cualquier servicio digital, eso empuja hacia controles más agresivos y también hacia más fricción en el alta.
Reino Unido quiere aplicar el veto desde la primavera de 2027
El 15 de junio, Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido, anunció la prohibición del uso de redes sociales para menores de 16 años. La medida afectaría a Snapchat, TikTok, YouTube, Instagram, Facebook y X, mientras WhatsApp y Signal quedarían excluidos.
"Creo que es posible hacer cumplir la prohibición" - Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido
La previsión británica sitúa la entrada en vigor en la primavera de 2027. No se queda solo en las redes sociales, porque la normativa también limitará herramientas de inteligencia artificial y reservará los chatbots de compañía romántica a mayores de 18 años.
Ese detalle amplía el alcance del debate. Ya no se trata solo de feeds, vídeos cortos o mensajes directos, sino también de asistentes diseñados para generar vínculo emocional con usuarios jóvenes.
Varios gobiernos europeos ya fijaron edades distintas para el mismo problema
A finales de marzo, Austria anunció una prohibición para menores de hasta 14 años y prevé presentar el proyecto de ley en junio. Francia aprobó a finales de enero un texto para vetar las redes sociales a menores de 15 años, aunque todavía necesita el visto bueno del Senado antes de volver a la cámara baja.
En Dinamarca, la edad quedará en 15 años y la entrada en vigor está prevista para mediados de 2026, después de que en noviembre de 2025 la iniciativa lograra apoyo de partidos del gobierno y de la oposición. El ministerio de asuntos digitales danés, además, lanzará una aplicación de evidencia digital con herramientas de verificación de edad.
Grecia también puso fecha. Desde enero de 2027, los menores de 15 años no podrán acceder a redes sociales, una respuesta que Kyriakos Mitsotakis, primer ministro griego, vinculó al aumento de la ansiedad, los problemas de sueño y el diseño adictivo de estas plataformas.
Fuera de Europa la restricción también gana terreno, aunque con matices
Canadá presentó a principios de junio un proyecto de ley de seguridad digital para prohibir redes sociales a menores de 16 años. El texto, sin embargo, deja una puerta abierta a las empresas que demuestren contar con políticas de protección juvenil.
Indonesia anunció a principios de marzo una prohibición para menores de 16 años que empezará por YouTube, TikTok, Facebook, Instagram, Threads, X, Bigo Live y Roblox. Malasia comunicó en noviembre de 2025 su plan de vetar las redes sociales a menores de 16 años y prevé aplicarlo este año.
Polonia redacta una nueva legislación para menores de 15 años, mientras Eslovenia trabaja en una norma similar para TikTok, Snapchat e Instagram. Turquía ya aprobó en abril un proyecto para restringir el acceso a menores de 15 años, aunque todavía necesita la aceptación del presidente Recep Tayyip Erdogan.
España y Alemania muestran que el consenso político no está cerrado
A principios de febrero, el primer ministro de España anunció su plan para prohibir redes sociales a menores de 16 años, pendiente todavía de aprobación parlamentaria. El mismo paquete busca hacer personalmente responsables a los ejecutivos de redes sociales por los discursos de odio en sus plataformas.
Mientras tanto, en Alemania los conservadores del canciller Friedrich Merz debatieron a principios de febrero una prohibición para menores de 16 años, pero los socios de coalición de centroizquierda mostraron reticencias ante un veto total.
Ahí aparece la grieta política de fondo. Muchos gobiernos comparten el diagnóstico sobre ciberacoso, adicción, salud mental o exposición a depredadores, pero no todos aceptan la misma receta cuando toca traducirlo en una prohibición estricta.
La verificación de edad puede acabar siendo tan decisiva como el propio veto
Prohibir una app sobre el papel resulta más sencillo que impedir de verdad que un adolescente entre en ella. Australia ya marcó una línea dura al exigir varios métodos de verificación y al vetar que la plataforma confíe solo en lo que dice el usuario.
Esa exigencia anticipa uno de los mayores choques para el usuario corriente, porque la restricción no solo afecta a menores, también cambia cómo verifican la edad las plataformas. Si el control falla, la empresa paga; si aprieta demasiado, aumenta la fricción para todos.
También hay oposición organizada. Los gobiernos justifican estas medidas por el ciberacoso, la adicción, la salud mental y el riesgo de depredadores, pero Amnesty Tech sostiene que las prohibiciones no funcionan y que pasan por alto las realidades de los jóvenes que usan estos servicios.
Entre edades que van de 14 a 16 años, excepciones para WhatsApp o Signal y multas de 49,5 millones de dólares australianos, el debate ya dejó de girar solo en torno al tiempo de pantalla. Ahora la pregunta incómoda cae sobre la verificación real, porque ahí es donde una ley se convierte en barrera o en simple casilla para marcar.