Apple demanda a OpenAI y vincula su apuesta de 6.500 millones en hardware al robo de secretos

Apple acusa a OpenAI de robo de secretos comerciales e incumplimiento de contrato, señalando a dos exempleados y prácticas ligadas a su naciente negocio de hardware.

11 de julio de 2026 a las 14:05h
Apple demanda a OpenAI y vincula su apuesta de 6.500 millones en hardware al robo de secretos
Apple demanda a OpenAI y vincula su apuesta de 6.500 millones en hardware al robo de secretos

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Apple ha llevado su choque con OpenAI a los tribunales y el golpe apunta a un terreno especialmente sensible para Cupertino, el hardware. La compañía presentó el viernes una demanda en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de California por robo de secretos comerciales e incumplimiento de contrato, con una acusación que no se queda en un error aislado.

En el centro del caso aparece Tang Tan, director de hardware de OpenAI y durante 24 años una figura de Apple. Su último cargo allí fue el de vicepresidente de diseño de producto para el iPhone y el Apple Watch, un detalle que explica por qué esta batalla no suena a pleito menor.

Apple sostiene que Tang Tan dirigió el robo de secretos comerciales y describe una cadena de prácticas muy concreta. Le atribuye el uso de nombres en clave de proyectos confidenciales durante procesos de contratación, la petición a candidatos de llevar componentes de hardware de Apple a entrevistas y el consejo a empleados que dejaban la empresa para esquivar procedimientos de seguridad.

OpenAI quiere entrar en el hardware y Apple sitúa ahí el foco

No llega esta denuncia en cualquier momento. Ming-Chi Kuo, analista de la industria, sugirió en abril que el primer producto de hardware de OpenAI podría ser un teléfono inteligente basado en agentes de inteligencia artificial en lugar de simples aplicaciones.

Además, OpenAI compró el año pasado io, la empresa de dispositivos del exdiseñador jefe de Apple Jony Ive, por 6.500 millones de dólares. La operación colocó el hardware en el centro de la conversación sobre OpenAI, aunque en la demanda figura io y no aparece mencionado Ive.

Apple también pone nombre a otro exempleado. Chang Liu, ingeniero eléctrico de sistemas senior en Apple durante ocho años, se unió a OpenAI en 2026 y, según la demanda, no devolvió un portátil de Apple antes de usarlo para descargar documentos técnicos confidenciales.

Aquellos archivos incluían especificaciones técnicas, presentaciones de ingeniería y datos de proyectos propietarios sobre tecnologías, funciones y productos no anunciados. No es el tipo de material que sirve solo para curiosear, sino información que puede acortar trabajo, pruebas y decisiones de diseño.

La demanda describe una captación de talento con material confidencial en juego

Según Apple, Chang Liu compartió información confidencial con otros empleados que buscaban trabajo en OpenAI y les aconsejó qué estudiar antes de sus entrevistas. La acusación dibuja algo más incómodo que un simple fichaje agresivo entre rivales de Silicon Valley.

"No tenemos interés en los secretos comerciales de otras empresas. Seguimos centrados en construir tecnología innovadora que empodere a las personas en todas partes." - OpenAI, comunicado publicado en X

La respuesta pública de OpenAI llegó después de que trascendiera el caso. La empresa no entra ahí en los detalles de Tang Tan, Chang Liu ni en las prácticas concretas que Apple enumera en su escrito judicial.

Antes de demandar, Apple ya había movido ficha fuera del juzgado. En febrero envió una carta a OpenAI para trasladar sus preocupaciones y no recibió respuesta, un dato que ayuda a entender por qué el conflicto terminó escalando tan rápido.

Apple no solo pide daños y apunta a técnicas y pruebas concretas

La demanda añade otro frente delicado para cualquier compañía que fabrique dispositivos. Apple afirma que OpenAI utilizó una técnica propietaria de acabado metálico tras engañar a un socio al hacerle creer que contaba con permiso de Apple.

Lo que pide Apple al tribunal va en esa misma línea práctica. Reclama que OpenAI no pueda usar ni divulgar sus secretos comerciales, que devuelva cualquier material confidencial y que preserve las pruebas relacionadas con el caso.

Hay una frase del escrito que deja claro el tono del ataque y hasta dónde quiere llevarlo Apple.

"Esta es la punta del iceberg. Apple carece de visibilidad sobre lo que ha estado ocurriendo a puerta cerrada en OpenAI, donde dicha mala conducta está normalizada y ejemplificada por el liderazgo. Como resultado natural, el incipiente negocio de hardware de OpenAI se asienta ahora sobre los cimientos más inestables, podrido hasta su núcleo por su dependencia ilegal de secretos comerciales apropiados de forma ilícita." - Apple, demanda presentada ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de California

La dureza de esa acusación contrasta con un dato igual de concreto. OpenAI acaba de colocar 6.500 millones de dólares en su apuesta por dispositivos y, al mismo tiempo, afronta una demanda que cuestiona cómo pudo haberse alimentado ese proyecto desde dentro de Apple.

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