Acti llevó la IA al teclado y sus primeros usuarios crearon más de 1.000 funciones en menos de dos semanas

La startup de Singapur lanza un teclado para iOS y Android que usa Gemini dentro de apps, automatiza tareas como traducir o compartir enlaces y guarda el contexto personal en el móvil por defecto.

01 de julio de 2026 a las 15:44h
Acti llevó la IA al teclado y sus primeros usuarios crearon más de 1.000 funciones en menos de dos semanas
Acti llevó la IA al teclado y sus primeros usuarios crearon más de 1.000 funciones en menos de dos semanas

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La pelea por meter la inteligencia artificial en el móvil suele quedarse en una app más, otra pestaña y otro permiso. Acti quiere atacar justo ese atasco con un teclado para iOS y Android que actúa dentro de correo, mensajería y redes sociales sin obligar al usuario a saltar de una aplicación a otra.

La idea tiene bastante lógica en un hábito diario que casi siempre pasa desapercibido. Escribimos para pedir, compartir, traducir, organizar y responder, así que el teclado acaba siendo uno de los pocos puntos comunes entre servicios que normalmente viven aislados.

Young Wang, fundador y consejero delegado de Acti, plantea el problema de fondo antes que la promesa del producto.

"Los agentes de inteligencia artificial actuales están fundamentalmente limitados porque el contexto del usuario permanece fragmentado en aplicaciones separadas." - Young Wang, fundador y consejero delegado de Acti

Desde ahí, la startup de Singapur propone una capa propia encima de las apps. La aplicación funciona con los modelos Gemini de Google y añade un sistema llamado Skills con el que el usuario puede asignar una tecla a tareas de varios pasos para ejecutarlas de forma automática.

Acti convierte el teclado en un atajo para tareas que antes exigían varios saltos

No habla de comandos abstractos, sino de gestos bastante reconocibles en el uso diario. La app ya llega con la tecla T para traducir mensajes y con la tecla C para compartir enlaces de reuniones, dos acciones pequeñas que suelen interrumpir cualquier conversación.

También permite crear nuevas funciones con lenguaje natural, sin necesidad de programar. Ahí aparece uno de los giros más llamativos del lanzamiento, porque los probadores de acceso anticipado crearon más de 1.000 funciones en menos de dos semanas.

Ese dato importa menos por el volumen que por lo que sugiere sobre el aprendizaje de uso. Si la gente entiende rápido cómo convertir una intención en un botón, el teclado deja de ser solo un sitio para escribir y pasa a ser una consola de acciones cotidianas.

Wang vincula esa lectura con su experiencia previa en software de gran escala. Pasó una década en Baidu haciendo crecer el teclado Facemoji hasta superar los 300 millones de usuarios activos diarios, una trayectoria que ayuda a explicar por qué vuelve precisamente al teclado y no a otro formato de asistente.

"Cuando llegaron los modelos de lenguaje grande, me di cuenta de que algo fundamental había cambiado. El texto ya no era solo algo que la gente escribía; se había convertido en un portador de intención." - Young Wang, fundador y consejero delegado de Acti

Ahí está buena parte de la apuesta de producto. Si una frase escrita ya encierra lo que el usuario quiere hacer, el siguiente paso comercial consiste en transformar esa intención en una acción práctica sin sacar al usuario de la pantalla donde ya estaba.

La privacidad entra en juego cuando el teclado guarda contexto en el propio móvil

Un teclado con agentes de IA toca una fibra sensible casi inmediata, porque escribe con nosotros y ve una parte enorme de la vida digital. Acti intenta responder a esa desconfianza con un modelo local que mantiene el contexto personal en el dispositivo por defecto.

La formulación importa porque el argumento de privacidad aquí no gira solo alrededor de cifrar textos, sino de decidir dónde vive el contexto del usuario. Wang sostiene que Acti opera por encima de las aplicaciones y que por eso puede construir una capa de contexto que pertenezca al usuario y no a la plataforma.

En la práctica, esa promesa convive con otra más ambiciosa. Las funciones pueden quedarse en privado o publicarse en un mercado abierto donde ya aparecen opciones para consultar datos en tiempo real de la Copa del Mundo o enlaces de Polymarket.

El negocio arranca con una suscripción mientras el equipo presume de experiencia en consumo

Gratis no significa ilimitado. El modelo de negocio se apoyará en suscripciones con acceso a modelos de inteligencia artificial más avanzados, límites de uso diario más altos y otras funciones premium, una estructura bastante reconocible para cualquier usuario de herramientas generativas.

Detrás del lanzamiento también hay capital para comprar tiempo y producto. Acti cerró una ronda semilla de 5,3 millones de dólares liderada por BITKRAFT Ventures, cuyo socio Jonathan Huang cree que el equipo tiene una oportunidad real de liderar la siguiente fase de la interacción entre personas y ordenadores.

Mike Sun, director de tecnología, fue líder técnico fundador de Yike Album en Baidu, una plataforma de fotos en la nube que alcanzó más de 10 millones de usuarios activos diarios. Junbo Yang, director de estrategia, llegó desde HashKey Capital, donde lideró decenas de inversiones en consumo.

Acti debutó este martes con una propuesta que mezcla una ambición grande con gestos muy concretos. Mientras otros productos de IA piden abrir otra ventana, aquí la prueba real pasa por algo mucho más simple, que una tecla para traducir o compartir un enlace ahorre segundos suficientes como para justificar otra suscripción en el móvil.

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