Hay proyectos que no intentan ocultar el cansancio digital, sino convertirlo en chiste. Eso hace Mihir Maroju con una web de chat cuyo nombre ya funciona como provocación, Tu basura de inteligencia artificial me aburre, un lugar donde no responde una máquina sino otra persona fingiendo serla.
La idea tiene algo de sátira y algo de espejo incómodo. Mientras media industria intenta pulir asistentes cada vez más amables, aquí el tutorial empuja justo en la dirección contraria y anima a empezar los mensajes con “Como modelo de lenguaje de inteligencia artificial”, a sonar exageradamente cortés o incluso a inventar datos.
Desde marzo, el experimento encontró público con una velocidad poco común. Durante su primera semana alcanzó 16.000 usuarios concurrentes en tiempo real, una cifra que obligó a Maroju a actualizar los servidores para absorber el volumen de conexiones.
Funciona como un chat, pero obliga al usuario a ponerse al otro lado
La mecánica también explica parte del tirón. Cada persona entra con unos créditos para lanzar preguntas y, cuando los gasta, tiene que asumir el papel de inteligencia artificial y responder a otros usuarios.
No hay descarga, ni creación de cuenta, ni historial. La web corre en tiempo real, en modo multijugador, y además pone un límite que cambia por completo el ritmo de uso, porque cada respuesta debe generarse en menos de 60 segundos.
Hasta la estética parece diseñada para rebajar cualquier solemnidad. La interfaz usa Comic Sans, una elección que encaja con la broma y deja claro que aquí nadie intenta vender una visión pulida o técnica de la inteligencia artificial.
La broma conecta con un hartazgo que ya circula mucho más allá del juego
No llega en un vacío cultural. Las menciones del término basura de inteligencia artificial en redes sociales sumaron 2,4 millones este año, señal de que el rechazo a cierto tipo de contenido automático ya tiene nombre propio y una circulación masiva.
Ese malestar también ganó rango institucional cuando Merriam-Webster eligió basura de inteligencia artificial como Palabra del Año 2025. La expresión dejó de ser una coletilla de internet para convertirse en una etiqueta reconocible dentro del debate público.
YouTube ya lidia con el mismo problema en un terreno mucho menos humorístico
Neal Mohan, director ejecutivo de YouTube, situó esa presión en el centro de las prioridades de la plataforma.
"Reducir la basura de inteligencia artificial y detectar los vídeos falsos eran prioridades absolutas para la plataforma" - Neal Mohan, director ejecutivo de YouTube
El problema adquiere otro peso cuando aparece ligado a las recomendaciones. Una investigación detectó que el 40% de los vídeos sugeridos después de ver contenido infantil popular en YouTube entraban en la categoría de basura de inteligencia artificial.
Visto así, la propuesta de Maroju no solo funciona como broma comunitaria, también como comentario sobre una experiencia cada vez más común en internet. El usuario entra para preguntar, pero termina trabajando como si fuera el bot, justo cuando fuera de esa web millones de personas intentan esquivar contenidos que parecen hechos por máquinas.
Ahí está la contradicción que vuelve interesante el experimento. La plataforma no pide cuenta, no guarda historial y exige responder en menos de 60 segundos, pero aun así convierte el desgaste con la inteligencia artificial en un juego capaz de reunir a 16.000 personas al mismo tiempo.