Añadir The App Date como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Game Pass vuelve a quedar bajo sospecha dentro de la propia Xbox, y no por una queja menor sobre catálogo o precio. Jason Schreier, periodista especializado en videojuegos, sostiene que el rechazo al servicio llega desde responsables de estudio que ven cómo el modelo erosiona el valor comercial de sus propios lanzamientos.
La fricción importa porque afecta a una de las promesas que más peso han tenido en la oferta de Xbox durante los últimos años, la llegada de estrenos desde el primer día. Si esa ventaja empieza a romperse, el debate deja de ser corporativo y pasa a tocar de lleno al usuario que paga por jugar novedades sin comprar cada juego por separado.
"Hay muchos responsables de estudio dentro de Xbox que odian profundamente Game Pass y cree que ha destruido el valor de sus juegos" - Jason Schreier, periodista especializado en videojuegos
Schreier lanzó esa idea en el podcast Triple Click, donde también dibujó un clima interno más tenso de lo habitual. Su lectura no apunta solo a una discusión sobre estrategia comercial, sino al malestar de equipos que miden el impacto del servicio sobre ventas, percepción y estabilidad laboral.
Call of Duty sale del día uno y cambia la lectura del servicio
Ahí aparece el movimiento más visible para el público. Call of Duty dejará de incluirse como lanzamiento de día uno en Game Pass, una decisión que golpea justo uno de los argumentos más fáciles de entender para quien compara el coste de la suscripción con el precio completo de un estreno.
Visto desde fuera, el mensaje resulta incómodo para Xbox porque afecta a su producto más reconocible. Call of Duty dejará de estar disponible el mismo día de lanzamiento dentro de la suscripción, y eso obliga a recalcular cuánto compensa seguir en el plan más caro.
"Creen que ha disminuido el valor de todos los juegos en general y que, desde su punto de vista, ha perjudicado a la industria de los videojuegos debido a cómo devalúa los juegos" - Jason Schreier, periodista especializado en videojuegos
No todos los temores giran alrededor del precio final que paga el jugador. Schreier también especuló con un modelo sin estrenos de día uno y con el nerviosismo de desarrolladores por su empleo, sobre todo en proyectos que no llegarán a PlayStation 5 y dependen más del encaje que tengan dentro de Xbox.
También el precio perdió claridad para quien paga Ultimate
Game Pass Ultimate registró un aumento de precio reciente, aunque la tarifa actual queda por debajo de la fijada en el momento del anuncio. Esa secuencia ya era difícil de vender por sí sola, y ahora queda mezclada con la posibilidad de perder parte de la ventaja que justificaba pagar más.
Para el usuario, la pregunta sale sola. Si sube el coste en un momento y además empiezan a desaparecer lanzamientos de día uno, la suscripción deja de medirse solo por cantidad de juegos y pasa a medirse por cuáles faltan.
Desde ResetEra, varios usuarios plantean dos salidas posibles si Xbox elimina esos estrenos inmediatos. Eliminar los lanzamientos de día uno podría empujar una subida sustancial de precio o incluso hacer desaparecer la modalidad Ultimate, según esos comentarios del foro.
Dentro de Xbox crece una tensión que el catálogo ya no tapa
Lo llamativo no es solo la crítica externa, sino que Schreier la sitúa entre responsables de estudio de la propia Xbox. Cuando quienes hacen los juegos creen que el servicio reduce su valor, la discusión deja de ser teórica y entra en el terreno más sensible del negocio.
El nerviosismo por el empleo aparece con más fuerza en juegos que no llegarán a PlayStation 5, según la especulación de Schreier. Esa tensión convive con una idea incómoda para Xbox, porque el servicio pensado para reforzar su catálogo también alimenta dudas entre quienes lo sostienen.
Al final, la contradicción queda bastante clara. Game Pass Ultimate ya ha pasado por un aumento reciente de precio, Call of Duty dejará de formar parte del día uno y, mientras tanto, dentro de Xbox hay responsables de estudio que lo ven como un sistema que devalúa los juegos que ellos mismos producen.