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Dos millones de copias en un día suelen bastar para hablar de un estreno fuerte. En Assassin's Creed Black Flag Resynced, sin embargo, la conversación no termina en las ventas, porque junto al impulso comercial aparece otra cifra que cambia la lectura para el jugador. Los micropagos del juego suman 85 euros si alguien decide comprar todos los extras disponibles.
Ahí está la fricción real. La edición estándar incluye la aventura completa, pero la tienda añade retoques para el aspecto de Edward, sus armas, su barco y su tripulación, justo en un relanzamiento que apela a la nostalgia y al deseo de personalizar cada detalle.
Ubisoft vende un éxito mientras intenta enfriar la discusión sobre los extras
Ubisoft ha querido cerrar esa grieta con un mensaje muy concreto sobre qué compra el usuario cuando paga la versión base.
"La edición estándar ofrece la experiencia completa. Todas las misiones, todas las islas, la historia completa y el mundo entero están incluidos, sin ninguna limitación" - Ubisoft
La frase busca separar contenido y gasto adicional. Para quien solo quiera volver al Caribe de Black Flag, la promesa resulta clara, porque no deja fuera misiones ni zonas del mapa tras una segunda caja registradora.
Más delicado resulta el tipo de extra que sí aparece en la tienda. Uno de los packs disponibles en Steam incluye un catalejo con el que el jugador desbloquea al instante los coleccionables, una ayuda que toca directamente el ritmo de progreso.
El problema no es solo cuánto cuestan, sino qué atajos venden
No todos los micropagos pesan igual en la percepción del jugador. Un cambio cosmético para el barco o la ropa de Edward puede leerse como adorno, pero pagar por saltarse la búsqueda de coleccionables entra en otro terreno mucho más sensible.
Ese matiz importa porque uno de los paquetes de Steam permite desbloquear al momento los coleccionables con un catalejo. En un juego construido sobre exploración, mapas e incentivos repartidos por el mundo, vender ese atajo altera la forma en que muchos jugadores entienden la recompensa.
Ubisoft insiste en que esos elementos no son necesarios para avanzar ni para terminar la aventura. La compañía sostiene además que los micropagos funcionan como extras opcionales y no como una condición para disfrutar del juego o completarlo.
La propia Ubisoft cambió el tono entre un informe anual y otro
El debate se vuelve más incómodo al comparar el discurso corporativo reciente con el del año pasado. En el informe anual de julio del año pasado, Ubisoft afirmó que cualquier videojuego es más divertido si contiene micropagos.
Este año la empresa ha usado una formulación casi opuesta. Ubisoft afirmó en su informe anual de este año que la regla de oro en los juegos premium consiste en dejar disfrutar al máximo sin gastar más.
Esa distancia entre una frase y otra explica buena parte del ruido alrededor de Black Flag Resynced. Dos millones de unidades vendidas en un día dibujan un lanzamiento muy rentable, pero los 85 euros en extras y un objeto que desbloquea coleccionables al instante mantienen abierta la pregunta sobre dónde acaba la personalización y dónde empieza el peaje.