Teamfight Tactics va a cambiar una pieza que el jugador casi nunca ve, pero que acaba notando en todo lo demás. El 12 de agosto, junto al lanzamiento del Set 18, Riot Games moverá el juego desde Hextech a Unreal Engine para darle por fin un cliente propio y dejar de depender de League of Legends.
Ese detalle técnico tiene una consecuencia muy práctica. TFT podrá funcionar con una base separada, algo que busca evitar choques con las actualizaciones de League of Legends y dar al equipo herramientas pensadas solo para este juego.
Riot rompe la dependencia de League of Legends en pleno Set 18
Hasta ahora, TFT ha vivido pegado al cliente de League of Legends, una situación cómoda para arrancar pero menos flexible cuando el juego ya tiene identidad propia. El cambio apunta justo ahí, a convertirlo en una aplicación con recorrido independiente tanto en PC como en móvil.
Antes de esa fecha habrá una prueba abierta. La beta pública arrancará el 14 de julio y durará cuatro semanas, una ventana que servirá para medir cómo responde la nueva base técnica antes del salto definitivo de agosto.
"Hemos pasado los últimos Sets volviendo a formar a nuestro equipo en Unreal mientras nos preparamos para dar el salto a un motor que nos permita desarrollar herramientas y tecnología específicas para TFT, evitar conflictos con las actualizaciones de League of Legends y desarrollar todo el potencial de TFT como un juego atemporal" - responsables de Riot Games
Más allá del discurso corporativo, hay cambios inmediatos para quien juegue cada día. La descarga inicial ocupará más espacio y algunos ajustes guardados volverán a su estado predeterminado durante la migración, así que tocará revisar preferencias una vez instalada la nueva versión.
En móvil el relevo será automático y en PC llegará más tarde
En teléfonos y tabletas, Riot sustituirá la aplicación actual por la nueva versión basada en Unreal sin que el usuario tenga que buscar otro cliente. La cuenta seguirá siendo la misma, de modo que el acceso no cambia aunque sí lo haga el motor interno.
En ordenador el calendario irá por otro carril. El cliente específico para PC no llegará hasta el 9 de octubre, casi dos meses después del estreno del cambio principal con el Set 18.
También habrá una renovación visual en la sala del juego. No altera el equilibrio de las partidas, pero sí toca una parte muy visible de la experiencia, justo la que el jugador pisa cada vez que entra entre partida y partida.
La migración deja intacto el juego competitivo pero no promete un estreno limpio
Riot ya avisa de una incomodidad posible durante el proceso. Podrían aparecer errores con impacto indirecto en la experiencia, aunque la compañía sostiene que esos fallos no afectarán al equilibrio del juego.
Esa precisión importa bastante en un título como TFT, donde una cosa es perder tiempo con un cliente menos fino y otra muy distinta sospechar que una partida cambia por un problema del sistema. El mensaje de Riot intenta separar ambas capas desde el principio.
Hay otra renuncia menos visible pero nada menor para quien colecciona contenido cosmético. El soporte para nuevas minileyendas como compañeras de ARAM se retirará de forma gradual, una señal de que la separación entre juegos también obliga a recortar cruces que antes tenían más sentido.
Mientras tanto, los requisitos no suben en móviles, pero en PC sí queda una línea clara. Riot pedirá Windows 11 con Feature Level 4.3 y Shader Model 5, una exigencia concreta que acompaña a un cambio de motor pensado para que TFT deje de ser un invitado dentro de otro juego.