Añadir The App Date como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
La Casa Blanca ha llevado la estética del videojuego a un terreno mucho más áspero. Su nueva campaña Arcade convierte referencias muy reconocibles de la cultura popular en una pieza de propaganda política, y una de las más llamativas es Build the Wall, un entorno interactivo que plantea levantar un muro con una mecánica inspirada en Tetris.
Ahí está el choque que explica el revuelo. No hablamos solo de un guiño visual o de una parodia difusa, sino de una campaña que también reproduce el panel de Xbox 360 y la introducción de SEGA sin el consentimiento de sus creadores para apoyar la propaganda de la directiva dirigida por Donald Trump.
Tetris respondió cuando su nombre quedó pegado a Build the Wall
Tetris Company reaccionó el 4 de septiembre de 2026 desde su perfil oficial de X, en un movimiento que deja poco espacio para la ambigüedad.
"Tetris Company no se ha visto envuelta en la creación de ‘Build the Wall’. Nos tomamos las infracciones de la propiedad intelectual muy en serio" - Tetris Company
Después, la compañía añadió un mensaje mucho más identitario, centrado en la distancia entre el espíritu del juego y el uso que la campaña hace de esa referencia. La empresa vinculó su marca con la idea de reunir a los jugadores, no de dividirlos.
"En Tetris creemos en el poder de la conexión y en la reunión de los jugadores, no dividirlos. A nuestros fans de todos los lugares: os queremos, os vemos y estamos agradecidos de teneros en nuestra comunidad" - Tetris Company
El problema no acaba en un solo guiño. Nintendo y varias marcas japonesas también han aparecido en estas acciones sin consentimiento, algo que ya provocó una queja explícita del gobierno de Japón.
Arcade copió iconos del videojuego para un mensaje frontal sobre la frontera
Dentro de ese paquete, Build the Wall deja claro cuál es su objetivo político. La propia descripción oficial presenta la construcción del muro como un imperativo para “proteger la frontera de la horda que se aproxima”.
Resulta difícil separar la forma del mensaje cuando la forma depende de símbolos tan reconocibles del ocio digital. La campaña reutiliza códigos visuales de consolas y juegos muy populares para vestir un discurso frontal sobre inmigración y frontera.
También hay una lectura práctica para cualquiera que haya crecido con estas marcas. Ver una interfaz que recuerda a Xbox 360 o una secuencia asociada a SEGA dentro de propaganda institucional no genera solo debate político, también abre un conflicto evidente sobre consentimiento, contexto y propiedad intelectual.
Japón entró en la polémica cuando aparecieron más marcas sin permiso
No quedó limitado a una disputa entre una campaña política y una empresa privada. El uso de Nintendo y de otras marcas japonesas sin consentimiento elevó el caso hasta el plano diplomático con una protesta explícita del gobierno de Japón.
Esa mezcla entre nostalgia del videojuego y mensaje agresivo explica por qué el caso ha escalado tan rápido. La tensión no está solo en la copia visual, sino en asociar esas marcas a la idea de “la horda que se aproxima”, una frase que la propia descripción oficial de Build the Wall coloca en el centro del proyecto.