Tencent no está desmontando su apuesta por Japón, pero sí está corrigiendo una parte de la jugada. La empresa estudia una salida parcial de varias inversiones en editoras y estudios japoneses después de una expansión que arrancó en 2020 y que no ha producido el encaje interno que esperaba.
Ahí aparece la primera tensión interesante para quien sigue la industria del videojuego. Tencent quiere seguir presente en uno de los mercados más influyentes del sector, pero al mismo tiempo asume que algunas participaciones minoritarias no han generado la colaboración práctica que buscaba entre sus equipos, sus socios y sus propias compañías.
Tencent mantiene pie en Japón mientras corrige parte de su cartera
No todas las participadas están en la rampa de salida. Tencent conserva sus acciones en PlatinumGames, el estudio detrás de Bayonetta y NieR Automata, y también en Kadokawa, la matriz de FromSoftware, responsable de Dark Souls y Elden Ring.
El movimiento que más retrata ese ajuste afecta a Marvelous. La compañía china plantea vender su participación en la desarrolladora de Story of Seasons, Rune Factory, No More Heroes y Daemon X Machina, que además ha colaborado con Capcom en Monster Hunter Stories.
También figura en ese mapa Wake Up Interactive, donde Tencent mantiene una inversión minoritaria. La empresa es la matriz de Soleil, conocida por Ninjala y Wanted Dead.
Más llamativo que la venta en sí resulta el posible destino de esas acciones. Tencent contempla devolver parte de esas participaciones a los directivos originales y asumir pérdidas, una señal poco habitual en un grupo que durante años expandió su presencia global a base de compras e inversiones selectivas.
La falta de encaje pesó más que el valor simbólico de las participaciones
El problema no parece estar en el prestigio de los nombres, sino en la utilidad real de esas alianzas. Tencent buscaba una implicación más profunda en los estudios donde entraba, con colaboración entre equipos chinos y extranjeros, fichajes de creativos internacionales y apuestas por juegos construidos alrededor de contenido generado por el usuario.
Ese último punto ayuda a entender la dirección de sus prioridades. Roblox y Minecraft encajan en una visión donde el jugador no solo consume, también crea, modifica y alarga la vida del producto, algo muy distinto a la lógica más cerrada de buena parte del desarrollo japonés tradicional.
"Los videojuegos son el núcleo del negocio de Tencent. Seguimos completamente comprometidos en trabajar con las empresas en las que hemos invertido y a mantener nuestra presencia sólida en el mercado de videojuegos japonés a largo plazo." - Tencent
La frase sirve para marcar distancia con la idea de una retirada general. La compañía sigue defendiendo a Japón como plaza estratégica, aunque el ajuste actual deja claro que estar presente en un mercado no siempre significa querer conservar todas las posiciones abiertas.
Junio de 2026 dejó más señales de repliegue selectivo fuera de Japón
En junio de 2026, Don't Nod, el estudio francés responsable de Life is Strange, comunicó que Tencent dejará de invertir en la compañía. No es un detalle menor, porque sitúa este movimiento dentro de una revisión más amplia de su cartera internacional.
Antes ya había tomado otras decisiones que apuntan en esa misma dirección y en direcciones distintas al mismo tiempo. Cerró TiMi Montreal, puso cifras millonarias en Ubisoft para levantar Vantage Studios y financió el nuevo estudio japonés de Hideaki Itsuno, conocido por Dragon's Dogma.
Esa mezcla de cierres, ventas parciales y nuevas apuestas dibuja una estrategia menos uniforme de lo que parecía en 2020. La empresa no sale del videojuego, pero sí está afinando dónde quiere intervenir de verdad y dónde prefiere limitar una presencia que, sobre el papel, valía más de lo que luego aportó.
Para el jugador común, estos movimientos no cambian hoy el catálogo de Bayonetta, Elden Ring o Story of Seasons. Lo que sí dejan es una imagen bastante concreta del momento que vive Tencent, con participaciones que conserva por encaje y otras que podría soltar incluso aceptando pérdidas.