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Comprar una película, pagar una suscripción o recargar saldo dentro de PlayStation podría dejar de pasar por Visa o Mastercard si Sony logra llevar hasta el final su apuesta en Estados Unidos. El grupo financiero de la compañía ya tiene aprobación condicional para crear un banco fiduciario nacional en Nueva York y usarlo como pieza central de un sistema propio de monedas estables en dólares.
La jugada apunta menos al discurso cripto y más a algo mucho más terrenal para una empresa de consumo digital. Sony quiere recortar las comisiones del pago con tarjeta y quedarse con el 100% de los ingresos en operaciones ligadas a sus servicios.
El plan coloca a Sony Bank en el centro del cobro digital
Sony Bank controlará al 100% la nueva entidad, que nacerá con un capital de 40 millones de dólares y sede en Nueva York. Desde ahí, la idea consiste en emitir y gestionar monedas estables denominadas en dólares para clientes residentes en Norteamérica.
Ese detalle cambia bastante el ángulo de la noticia. No hablamos de una criptomoneda pensada como activo especulativo, sino de un instrumento de pago que Sony quiere conectar con dos negocios muy concretos como PlayStation y Crunchyroll.
Si el plan avanza, los usuarios de Norteamérica podrán utilizar esas monedas para pagar contenidos digitales dentro de ambas plataformas. Para el consumidor, la promesa implícita sería una compra más directa dentro del universo Sony, aunque por ahora la iniciativa sigue en fases iniciales.
Las monedas estables crecen mientras Sony busca su hueco
El momento elegido no parece casual. El volumen de transacciones de estas criptomonedas llegó a 1.790 millones de dólares el mes pasado, con un salto del 63% frente a mayo y con una cifra que ya más que duplica la registrada en 2025.
A la vez, el mercado habla casi exclusivamente en dólares. Las monedas vinculadas a esa divisa ya representan más del 99% de la capitalización total, así que Sony no entra en un terreno disperso, sino en uno donde el estándar práctico ya está bastante definido.
Visto desde el consumo digital, eso encaja con una lógica conocida. Si una compañía vende juegos, anime y otros contenidos propios, controlar también la capa de pago reduce intermediarios y evita ceder una parte de cada transacción.
La ley ya existe, pero todavía faltan aliados
El movimiento también llega con un marco legal más claro que hace unos años. La operación encaja en una ley federal aprobada el año pasado, una norma que fija requisitos de reserva y divulgación para las monedas vinculadas al dólar.
Ahí aparece una de las tensiones del proyecto. Ninguna franquicia importante se ha comprometido todavía a participar en el plan, de modo que Sony tiene estructura, objetivo y contexto regulatorio, pero aún no exhibe una red amplia de socios que dé tracción inmediata al sistema.
Queda así una imagen bastante concreta del punto en el que está la iniciativa. Hay aprobación condicional, un banco propio con 40 millones de dólares de capital y dos escaparates claros como PlayStation y Crunchyroll, pero también un arranque todavía temprano en un mercado donde el dólar ya domina más del 99% de la capitalización.