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Comprar un juego en PlayStation Store no equivale a poseerlo como un disco en la estantería. En España, Sony vincula cada compra digital a una licencia personal asociada a la cuenta, y ese matiz importa mucho cuando una cuenta pasa años sin actividad.
Ahí aparece una condición poco visible para muchos usuarios. Sony puede iniciar el cierre de una cuenta cuando no se ha utilizado durante al menos 36 meses, incluso aunque en esa biblioteca haya juegos ya pagados.
Sony puede cerrar una cuenta aunque conserve juegos comprados
Antes de dar ese paso, la compañía tiene que avisar al correo electrónico asociado a la cuenta y conceder un margen amplio. El usuario dispone de seis meses para iniciar sesión o pedir que la cuenta siga activa, una ventana que funciona como último recordatorio antes de perder el acceso.
La parte más delicada no está en el aviso, sino en la consecuencia. Los términos de servicio incluyen una formulación tajante sobre ese proceso y no deja espacio para interpretar que habrá marcha atrás.
"El cierre de la Cuenta es irreversible." - Sony, términos de servicio para España
Desde ese momento, la cuenta deja de servir como llave de entrada. El usuario pierde el acceso tanto a los servicios online como a los productos digitales adquiridos, lo que convierte la inactividad prolongada en algo más serio que una simple desconexión temporal.
Jugar desde otra cuenta no evita que el contador siga corriendo
No basta con seguir usando la consola de forma indirecta. El uso de títulos compartidos desde otras cuentas no cuenta como actividad válida para frenar un posible cierre por inactividad.
Esa diferencia puede pillar a más de uno con el pie cambiado, sobre todo en hogares donde varias personas comparten consola y biblioteca. Una cuenta puede parecer viva porque sus juegos siguen circulando, pero para Sony solo cuenta que el titular inicie sesión o pida mantenerla activa.
La licencia digital tiene límites, aunque la ley mantiene derechos del consumidor
También hay un matiz jurídico que conviene tener presente. Los términos de Sony reconocen que los consumidores españoles y europeos conservan los derechos que les otorga la legislación aplicable.
Eso no borra la tensión de fondo. La compra digital da acceso mediante una licencia personal vinculada a la cuenta, pero esa misma cuenta puede entrar en proceso de cierre tras 36 meses sin uso, y el préstamo desde otros perfiles ni siquiera sirve para interrumpir ese plazo.