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Sony ha conseguido algo poco habitual incluso para una compañía acostumbrada a convivir con varios formatos a la vez. Apenas unas semanas después de anunciar que dejará de producir discos físicos en enero de 2028, puso en escena un nuevo tocadiscos de 349,99 dólares y reabrió una discusión incómoda sobre qué formatos merecen apoyo y cuáles se dejan caer.
El contraste no pasó desapercibido porque el producto elegido no fue menor. El 26 de julio, Sony Electronics presentó el PS-LX3BT, un modelo que recupera una categoría cargada de nostalgia mientras los discos siguen perdiendo espacio dentro de su estrategia.
Sony vende vinilo mientras apaga otro soporte físico
La tensión nace de una secuencia muy concreta. El 1 de julio de 2026, Sony anunció que pondrá fin a la producción de discos físicos en enero de 2028, y menos de un mes después lanzó un tocadiscos nuevo con un mensaje comercial centrado en la experiencia material de escuchar música.
La propia descripción oficial del PS-LX3BT no esquiva ese tono. La marca invita a redescubrir la calidez, el detalle y el ritual del vinilo, una idea que gana fuerza justo cuando otra parte de su relación con los formatos físicos entra en retirada.
"Redescubre la calidez, el detalle y el ritual del vinilo con el tocadiscos LX3. Deja caer la aguja, presiona play y disfruta de la música como fue concebida para ser escuchada. Es hora de actualizar" - Sony, descripción oficial del PS-LX3BT
Ahí aparece la fricción que ha encendido a parte de la comunidad. Defender el gesto de bajar la aguja y convertirlo en argumento de venta resulta fácil de entender para quien compra vinilos, pero choca con la decisión de cerrar la producción de discos físicos en otro frente de negocio.
Las reacciones apuntan menos al tocadiscos que al momento elegido
En redes, varias respuestas no atacaron tanto al aparato como al simbolismo del anuncio. El malestar se concentró en la sensación de que Sony ensalza un soporte analógico mientras abandona otro formato físico muy presente para muchos usuarios.
"¡No creo haber visto nada tan insensible como esto en relación con lo que está sucediendo con los discos en este momento!" - Simons Final Boss, usuario de Twitter
Does it play? resumió su reacción con un "¡Qué vergüenza!", mientras Behind the Games cargó contra la contradicción entre vender un tocadiscos y terminar con el formato físico en consolas. Alex CVJ fue todavía más directo al hablar de "burla" por apoyar el vinilo y al mismo tiempo matar el físico para videojuegos.
El precio del ritual también importa cuando cada disco cuesta 30 o 40 euros
Comprar el PS-LX3BT no implica solo pagar 349,99 dólares por el equipo. A eso hay que añadir una biblioteca que, en el caso del vinilo, suele moverse entre 30 y 40 euros por disco, una barrera que convierte la supuesta vuelta a lo físico en una afición bastante más cara que pulsar play en streaming.
Por eso el gesto tiene una lectura doble. Sony no solo vende un reproductor, también comercializa una manera de escuchar música que exige espacio, tiempo y gasto recurrente, algo muy distinto a la comodidad inmediata que domina hoy el consumo digital.
Sony no abandona la nostalgia y la reparte entre varias líneas
No es un movimiento aislado dentro del catálogo de la compañía. Sony mantiene en circulación las series TPS-L2 y NWZ-A de Walkman, dos familias que refuerzan esa convivencia entre herencia de marca, objeto físico y experiencia de escucha más deliberada.
Mientras tanto, la conversación alrededor de la empresa no quedó encerrada en el tocadiscos. Sony también retrasó de forma indefinida el lanzamiento de un arcade stick después de romper un silencio de seis días sobre la polémica de los juegos físicos.
Visto así, el PS-LX3BT llega en un momento especialmente delicado. El mismo grupo que vende un aparato pensado para disfrutar discos uno a uno fijó enero de 2028 como fecha para dejar de producir otro tipo de discos, y esa contradicción explica mejor el enfado que cualquier campaña de marketing.