Añadir The App Date como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Sony quiere cerrar una etapa que lleva décadas definiendo la compra de videojuegos en consola. La compañía anunció que dejará de fabricar y vender juegos en formato físico para PlayStation a partir de enero de 2028, una decisión que empuja al usuario hacia un modelo donde cada compra queda atada a la tienda digital.
Detrás de ese movimiento hay una lógica muy concreta. El formato digital evita rebajas fuera del canal oficial, corta el mercado de segunda mano y también los préstamos entre jugadores, de modo que Sony retiene el control total de la venta y la totalidad del beneficio.
Desde enero de 2028 PlayStation venderá solo en digital
Para quien compra tres o cuatro lanzamientos al año, el cambio no es menor. Desaparece la opción de revender un juego tras terminarlo, de cazar una oferta en tienda física o de intercambiar discos con amigos, tres costumbres que hasta ahora rebajaban bastante el coste real de jugar.
Al mismo tiempo, Sony no transmite la imagen de una transición cerrada de forma absoluta. La empresa se reafirmó hace poco en su decisión de eliminar el formato físico, pero también está enviando a los estudios de desarrollo una encuesta especialmente extensa para medir su postura ante ese giro.
No es un detalle menor.
La encuesta a los estudios revela que Sony mide el coste real del cambio
La existencia de ese cuestionario salió a la luz en el pódcast Broken Silicon, donde Moore’s Law Is Dead explicó que las preguntas abordan de forma indirecta los posibles problemas de dejar de vender juegos físicos. Ese matiz sugiere que Sony no solo quiere saber quién está a favor o en contra, sino dónde puede romperse la transición.
Si una empresa ya ha fijado una fecha y además la ha defendido públicamente, una encuesta tan amplia cumple dos funciones posibles. Puede servir para replantear la estrategia si detecta demasiada resistencia o puede actuar como mapa de riesgos antes de ejecutar el salto al todo digital.
Entre medias aparece otro elemento que añade tensión al calendario. Existen rumores sobre presiones de un gran desarrollador para retrasar la decisión entre uno y dos años, una señal de que dentro de la industria no todos ven con la misma comodidad un cierre tan rápido del formato físico.
El problema no es solo el disco, sino quién controla el precio
Cuando el videojuego sale del estante y entra por completo en la tienda digital, cambia algo más que el soporte. El usuario pierde la posibilidad de revender, prestar o buscar descuentos fuera del canal oficial, mientras Sony gana un margen de maniobra mucho mayor sobre precios y distribución.
Esa es la parte menos vistosa del debate y también la más práctica para el bolsillo. Un juego físico no solo ocupa espacio en una estantería, también funciona como una pequeña válvula de escape para abaratar aficiones que cada generación resultan más caras.
Ahora mismo, la contradicción está servida. Sony mantiene enero de 2028 como punto de llegada, pero al mismo tiempo pregunta a los estudios por los problemas que puede causar exactamente esa decisión, justo mientras circulan rumores de presiones para aplazarla entre uno y dos años.