Samsung ha dejado ver antes de tiempo dos de sus próximos plegables en una compilación de One UI 9: el Galaxy Z Fold 8 y un modelo conocido por ahora como Wide Fold.
La aparición no llega en forma de una filtración aislada, sino a través de imágenes localizadas dentro del propio software. Eso permite hacerse una idea bastante concreta de hacia dónde va la compañía con su próxima generación de plegables, aunque todavía sin fecha oficial de lanzamiento. Lo más llamativo es que hay dos caminos claros: por un lado, un Galaxy Z Fold 8 continuista; por otro, un Wide Fold que apunta a un formato distinto.
Dos plegables, dos enfoques muy diferentes
El Galaxy Z Fold 8 aparece con nombre en clave Q8 y, al menos en esta fase, mantiene un diseño prácticamente idéntico al del Galaxy Z Fold 7. Para quien esperaba una gran ruptura estética, esta imagen sugiere justo lo contrario: Samsung estaría apostando por pulir una fórmula conocida en lugar de rediseñarla por completo.
Eso no significa que no vaya a haber cambios relevantes en el uso diario, pero de momento lo visible no apunta a una revolución en el exterior. Las filtraciones previas sí añaden dos datos prácticos: una batería de 5.000 mAh y carga por cable de 45 W. Si se confirma, estaríamos ante mejoras que importan más en el día a día que un simple retoque de líneas, especialmente para quien usa un plegable como móvil principal y necesita aguantar jornadas largas o recargar con cierta rapidez.
El otro dispositivo es el más interesante. El llamado Wide Fold, identificado como H8, aparece con un diseño ancho, una pantalla exterior compacta y un módulo de cámara trasero similar al del Galaxy S25 Edge. Ese detalle cambia bastante la lectura del producto: no sería solo otro Fold más, sino un modelo con una propuesta de formato diferente. En la práctica, eso puede traducirse en una experiencia distinta al abrirlo, al escribir en la pantalla externa o al llevarlo en el bolsillo.
Qué adelantan estas imágenes y qué no
El Wide Fold no es una sorpresa total. Su desarrollo se conoce desde hace meses y ya se había dejado ver en febrero mediante una animación encontrada en One UI 9. La diferencia es que aquella aparición no mostraba la parte trasera, mientras que ahora sí se aprecia mejor su planteamiento visual. También habían circulado especificaciones filtradas y renders no oficiales de ambos modelos, así que estas imágenes encajan más como una confirmación parcial que como un primer vistazo absoluto.
Para el usuario, lo importante no es solo que existan dos plegables en camino, sino qué implica cada uno. El Galaxy Z Fold 8 parece destinado a quien ya está cómodo con el formato actual y busca una evolución conservadora. El Wide Fold, en cambio, sugiere que Samsung sigue probando variantes para resolver una de las tensiones habituales en esta categoría: cómo equilibrar una pantalla interior grande con una exterior realmente útil sin disparar el tamaño o comprometer la ergonomía.
"Esperamos que Samsung lance el Galaxy Z Fold 8 en la segunda mitad del año" - sin autor identificado, sin cargo ni empresa identificados
De momento, eso sí, conviene no sacar más conclusiones de la cuenta. No hay ventana oficial de lanzamiento, aunque Samsung suele presentar sus nuevos plegables en julio. Esa tradición da una pista razonable del calendario, pero no sustituye un anuncio formal. Y con el Wide Fold ocurre algo parecido: su presencia en el software refuerza la idea de que el proyecto sigue adelante, aunque todavía falta saber cómo encajará exactamente en la gama.
Lo que sí dejan claro estas imágenes es que Samsung no se limita a preparar una simple continuación anual. El Z Fold 8 apunta a una actualización prudente, mientras que el Wide Fold parece el experimento más ambicioso. Si uno busca un cambio visible respecto a la generación anterior, el segundo es el que merece más atención. Si lo que espera es estabilidad y mejoras graduales, el primero encaja mejor en ese papel.
Queda por ver si esa diferencia de planteamiento se traduce en algo realmente útil cuando lleguen al mercado. Porque en los plegables, más allá del impacto visual, lo decisivo sigue siendo lo mismo: cómo se sienten al usarlos cada día, cerrados y abiertos, y si ese formato especial compensa de verdad frente a un móvil convencional.