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Roblox vuelve a chocar con una pregunta incómoda para cualquier plataforma que presume de herramientas creativas. ¿Hasta dónde puede llegar una empresa al recopilar material ajeno cuando al mismo tiempo impulsa su propia inteligencia artificial?
La acusación apunta a una descarga masiva de 145 GB de datos que incluiría modelos 3D y también contenido para adultos. La denuncia sitúa el foco en Open3DLab, que sostiene que el rastreador de Roblox ignoró las normas de su web y accedió a archivos no autorizados.
Open3DLab acusa a Roblox de saltarse sus reglas
Según la denuncia, el sistema automatizado de Roblox descargó más de 1.000 elementos en poco más de un día. No se trata de una recogida menor ni de una prueba puntual, sino de un volumen suficiente como para reabrir el debate sobre cómo las grandes plataformas alimentan sus sistemas automáticos.
Ahí aparece una segunda capa del caso. La recopilación de datos se vincula a Roblox Cube, la inteligencia artificial que la plataforma presentó oficialmente en 2025.
La relación entre ambas piezas resulta inevitable porque Cube forma parte del discurso reciente de Roblox alrededor de la creación asistida. Si una plataforma lanza una IA para trabajar con contenido digital y al mismo tiempo aparece señalada por descargar material externo, la sospecha surge sola aunque falte una prueba decisiva.
La sombra sobre Cube crece aunque falta la prueba clave
Esa prueba, de momento, no existe. No hay confirmación de que Roblox utilizara esos archivos para entrenar su inteligencia artificial, y esa ausencia cambia bastante la lectura del caso.
Una cosa es la descarga de archivos y otra, distinta, su uso efectivo para entrenamiento. La primera ya plantea un conflicto con las reglas del sitio afectado, mientras la segunda abriría una discusión todavía mayor sobre derechos, permisos y control del contenido.
También pesa la naturaleza del material mencionado. Entre los 145 GB señalados aparecen modelos 3D y contenido para adultos, una mezcla que complica aún más cualquier explicación porque no habla solo de volumen, sino también del tipo de archivos que terminaron dentro de esa recopilación.
Más de 1.000 descargas bastaron para convertir el caso en un problema
En poco más de un día, el rastreador habría superado los 1.000 elementos descargados. Esa velocidad no solo llama la atención por la cifra, también por lo que sugiere sobre el alcance automatizado de una herramienta capaz de recorrer una web y llevarse grandes cantidades de contenido en muy poco tiempo.
Para el usuario común, el episodio puede parecer lejano, casi técnico, hasta que se traduce a una idea simple. Cuando una plataforma basada en crear, compartir y reutilizar objetos digitales queda asociada a una descarga no autorizada de 145 GB, la confianza empieza a depender menos de la promesa de su IA y más de cómo obtuvo el material.
El dato que deja el caso en el aire no es menor. Open3DLab sostiene que Roblox ignoró las normas de su web, el rastreador descargó más de 1.000 elementos en poco más de un día y, aun así, sigue sin confirmarse que esos archivos acabaran dentro del entrenamiento de Cube.