El 22 de mayo de 2026, Riot Games celebró con ironía la obsolescencia forzada de cierto hardware. La compañía tildó los dispositivos bloqueados como nuevos pisapapeles de 6.000 dólares.
La última actualización del sistema anti-cheat Vanguard de Valorant ha neutralizado los adaptadores DMA PCIe, incluyendo el modelo Heino 2.0. Estas herramientas permiten a los tramposos leer y escribir datos directamente en la memoria RAM sin que la CPU lo detecte.
El parche implementa una restricción IOMMU que corrompe el firmware de las unidades SATA o NVMe implicadas en el fraude. Este daño persiste incluso después de cerrar el juego o desinstalar el software de seguridad.
La reinstalación del sistema operativo es la única vía para recuperar el equipo
Los afectados no pueden simplemente desconectar el dispositivo para revertir los cambios. Deben borrar sus discos y volver a instalar Windows desde cero para eliminar la protección impuesta por el kernel.
Esta medida ha provocado amenazas de demandas colectivas contra Riot Games. Los usuarios argumentan que la empresa destruye hardware que consideran legal, aunque su uso para hacer trampas viole los términos de servicio.
"Enhorabuena a los propietarios de un nuevo pisapapeles de 6.000 dólares." - Riot Games, desarrollador del juego
La controversia técnica se centra en la definición legal de estos componentes. Daax, ingeniero de software, defendió la actuación de la desarrolladora al analizar la arquitectura del sistema.
"El acceso de Vanguard está autorizado por el propietario del equipo mediante el EULA o Términos de servicio, y la tarjeta DMA no es un ordenador protegido separado." - Daax, ingeniero de software
Vanguard opera a nivel de kernel en Windows para garantizar la integridad competitiva. Aunque juegos como Warcode o Fortnite exigen el chip TPM 2.0, los infractores han usado el DMA para eludir estas barreras de seguridad tradicionales.