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Resident Evil 7 pudo haber sido otro regreso al desfile de viejos conocidos, pero Capcom acabó tomando un desvío mucho más drástico. El juego que llegó el 23 de enero de 2017 a PS4, Xbox One y PC dejó atrás la fórmula de Resident Evil 6 y apostó por una primera persona mucho más cerrada, casi doméstica, dentro de la casa de los Baker.
Antes de ese giro, la idea pasaba por recuperar a Rebecca Chambers y Jill Valentine, además de reforzar los vínculos con Umbrella y Leon S. Kennedy. No era un detalle menor, porque esa dirección apuntaba a una entrega más reconocible para quien venía de las etapas anteriores de la saga.
"Esa iba a ser su solución: ¡más conexiones con Umbrella y más Leon S. Kennedy!" - Miguel Corti, exmanager de Capcom
Aquella ruta no prosperó. Capcom reinició el desarrollo con un nuevo equipo y también cambió la base tecnológica al apostar por RE Engine, una decisión que no solo afectó al aspecto visual, sino al tipo de experiencia que quería construir.
Capcom cambió el rumbo y encerró la saga en la casa de los Baker
Entonces apareció la idea que terminó definiendo el juego. Ethan Winters pasó a ser el protagonista y su búsqueda de Mia, su esposa desaparecida, fijó un relato más íntimo y menos volcado en figuras veteranas de la serie.
También cambió la referencia creativa. El equipo tomó como inspiración a The Last of Us por su impacto narrativo, una pista bastante clara de que Capcom buscaba una historia con más peso emocional aunque la saga viniera de una etapa mucho más orientada a la acción.
Ese cambio no borró del todo lo anterior y ahí asoma una de las rarezas del juego. Un montón de ideas se conservaron en la versión final y la narrativa no terminó de encajar del todo, una mezcla que ayuda a explicar por qué algunas partes del relato parecen tirar en direcciones distintas.
"Un montón de ideas se conservaron en la versión final; por eso la narrativa no es del todo cohesiva" - Miguel Corti, exmanager de Capcom
Visto con perspectiva, Resident Evil 7 funciona casi como dos juegos peleando por ocupar el mismo espacio. Por un lado, quería romper con la inercia de Resident Evil 6. Por otro, arrastró fragmentos de aquella versión previa, algo que el jugador puede notar cuando la historia cambia de tono o de prioridad.
Las ventas iniciales no acompañaron un giro que hoy parece decisivo
El movimiento, además, no convenció de inmediato a todo el mundo dentro de la empresa. Las ventas iniciales de Resident Evil 7 decepcionaron a la directiva de Capcom, un dato que rebaja bastante la idea de un viraje cómodo o evidente.
Aun así, la apuesta por Ethan Winters no quedó en una entrega aislada. Resident Evil Village cerró su historia y sentó las bases para Resident Evil Requiem, de modo que aquella decisión tomada durante el reinicio acabó marcando una parte entera de la saga.
Ahí está la contradicción más interesante. Un juego nacido de un reinicio, con restos de ideas anteriores y unas ventas iniciales por debajo de lo esperado, terminó siendo la entrega que colocó a Ethan Winters en el centro y empujó la serie hacia Resident Evil Requiem.