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El salto a la próxima generación de consolas apunta a una renuncia que hasta hace poco parecía difícil de imaginar. PlayStation dejará de publicar juegos físicos propios y de terceros a partir de enero de 2028, mientras la sucesora de Xbox Series X|S, conocida como Helix, nacerá sin lector de discos.
Para quien todavía compra una caja, la presta o la guarda en una estantería, el cambio no es menor. También afecta a algo menos visible pero muy concreto, que es la retrocompatibilidad de la colección acumulada durante años.
PS6 perderá una ventaja clásica de la consola doméstica
PS6 no será retrocompatible con los títulos físicos de PS4 y PS5. Eso deja fuera una parte del atractivo histórico del formato, que no era solo poseer el juego, sino poder arrastrarlo de una generación a otra sin depender de una tienda digital.
En Xbox el corte será todavía más amplio. Helix no será retrocompatible con los juegos físicos de Xbox, Xbox 360, Xbox One y Xbox Series.
Ahí aparece una contradicción curiosa. La industria vende cada nueva máquina como una puerta de entrada a más catálogo, pero el soporte físico pierde valor justo cuando más pesa la idea de conservar compras antiguas.
Reducir costes pesa más que mantener el disco
Piers Harding-Rolls, analista de Ampere, lleva la discusión al terreno menos sentimental y más práctico, que es el del precio de la máquina.
"Sony buscará todas las maneras posibles de reducir el costo de su consola de próxima generación, y esta es una victoria fácil". - Piers Harding-Rolls, analista de Ampere
La lectura es bastante directa. Si eliminar componentes ayuda a recortar el coste, el lector de discos pasa de ser una prestación habitual a convertirse en una pieza prescindible.
Además, Harding-Rolls considera casi imposible que Sony ofrezca un lector de discos externo para PS6. Eso reduce el margen para una solución intermedia pensada para quienes quieran seguir usando su biblioteca física.
El problema no es solo comprar menos discos, también conservarlos
Harding-Rolls también se pronuncia sobre el punto más delicado para el usuario que ha acumulado juegos durante varias generaciones.
"Puede que resulte poco práctico o demasiado complejo, pero algún proceso de transferencia de los soportes físicos antiguos a una licencia digital podría aliviar algunos de estos problemas". - Piers Harding-Rolls, analista de Ampere
Esa posibilidad suena razonable sobre el papel, aunque parte de una admisión incómoda. Si hace falta convertir un disco antiguo en una licencia digital, el objeto que el jugador compró deja de funcionar por sí solo como puerta de acceso.
Desde el calendario también hay una pista relevante, porque Harding-Rolls sitúa la llegada de la nueva consola de Sony en 2028 como pronto. La fecha encaja con el momento en que PlayStation dejará atrás la publicación física.
Nintendo mantiene cartuchos cuando sus rivales ya miran a otro lado
Mientras Sony y Xbox avanzan hacia máquinas sin lector, Nintendo seguirá apostando por el formato físico en Switch 2 y Switch mediante tarjetas llave. No es exactamente la misma idea de conservación clásica, pero sí mantiene un soporte tangible en la compra.
Hay un detalle que ayuda a medir esa diferencia. Oblivion Remastered llegará como lanzamiento de terceros con el juego base completo en el cartucho, algo que en este contexto pesa más de lo que parece.
Frente a una PS6 sin retrocompatibilidad física y una Helix incapaz de leer discos de cuatro generaciones de Xbox, ese cartucho completo de Oblivion Remastered funciona casi como una rareza. No por nostalgia, sino porque recuerda algo muy básico que el mercado de consola empieza a dejar atrás, comprar un juego y tenerlo ahí.