Añadir The App Date como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Comprar un juego en consola puede salir bastante más caro dentro de muy poco, y no solo por el precio del software. PlayStation estudia dejar atrás los discos en PS5 y PS6 a partir de 2028, justo cuando ya circulan cifras que aprietan al usuario en dos frentes, con juegos digitales de 90 euros y una PS6 que podría irse a mil dólares.
La paradoja resulta fácil de entender. El formato físico hoy marca 79,99 euros, pero el horizonte que se dibuja para la descarga digital no apunta a una rebaja por prescindir de caja y disco, sino a un aumento.
PlayStation acerca un escenario donde pagar más no garantiza tener más
El movimiento tiene una lectura práctica inmediata para cualquiera que compre varias novedades al año. Si desaparece el formato físico, también pierde peso la opción de comparar precios entre tiendas, revender el juego terminado o cazar ofertas fuera del canal oficial.
Nintendo juega otra partida en ese terreno y vende sus títulos en la eShop con descuento. No resuelve el debate completo sobre precios, pero sí introduce un contraste incómodo cuando otras compañías empujan al usuario hacia un escaparate digital potencialmente más caro.
También pesa el hardware. La PS5 Pro cuesta 900, y la futura PS6 aparece ligada a una cifra de mil dólares, así que el acceso a una nueva generación no dependería solo de la consola, sino de cuánto cueste mantener la biblioteca una vez dentro.
GTA 6 ya enseña cuánto puede doler el salto al digital
Entre los ejemplos más claros aparece Rockstar. GTA 6 costará 80 euros en formato digital sin disco, una cifra que funciona casi como adelanto de ese mercado donde el soporte desaparece pero el desembolso no afloja.
Además, el juego de Rockstar para PS4, Xbox One y PC llegará el 26-5-2026 y tendrá clasificación Pegi +18. En el otro extremo del tablero, un título de Nintendo para Nintendo Switch 2 salió el 5-4-2025, lleva clasificación Pegi 3 y admite de uno a 24 jugadores.
La comparación no sirve para medir géneros que juegan en ligas distintas, pero sí para ver cómo conviven públicos, precios y expectativas muy diferentes dentro del mismo mercado. Un juego para adultos, pensado para plataformas concretas, no carga con la misma lógica comercial que uno familiar y multijugador.
Las quejas no hablan solo del precio, también del sentido de pagarlo
En redes, la irritación no gira únicamente alrededor de una cifra concreta. Lo que aparece con fuerza es la sensación de pagar más a cambio de menos margen de elección y menos justificación visible para el usuario.
"Hace algunos años, mientras acababa mi carrera, cada año nos daban un desglose de los costes de la matrícula para justificar el aumento de los precios de un semestre a otro. La mayoría era por las instalaciones físicas. Pero llegó el COVID... y los costes seguían aumentando a pesar de que no podíamos acceder a dichas instalaciones. Esto me recuerda mucho a eso" - @bxyeg, usuario de Twitter
Ese malestar también adopta formas mucho más directas. Un usuario identificado como SithLordTrell resumió su reacción con una frase corta y áspera sobre lo que percibe como una estafa, mientras otro usuario redujo el problema a una regla básica de mercado, con la idea de que los precios suben porque la gente sigue comprando.
El formato físico cuesta hoy 79,99 euros y el digital ya asoma en 90 euros. Si a eso se suma una PS5 Pro de 900 y una PS6 asociada a mil dólares, el debate deja de ser sentimental y pasa a una cuenta sencilla que cualquier jugador entiende al primer vistazo.
En medio de ese cambio aparece incluso un juego de rol para PS5 desarrollado por Bluepoint Games y pensado para un jugador, otra muestra de que el catálogo seguirá siendo variado aunque el modelo comercial apriete. La tensión real está en otro sitio, en pagar más por un juego que ya no viene en disco y por una consola que tampoco promete ser barata.