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La cuenta atrás de PS3 ya tiene dos fechas y las dos pesan más de lo que parece. Sony cerrará la PlayStation Store de la consola en 2027 y, desde ese momento, comprar un juego nuevo, un DLC o cualquier otro contenido oficial dejará de ser una opción.
Para quien aún enciende una PS3, el golpe no está solo en la tienda. También afecta a esa costumbre muy concreta de recuperar una expansión pendiente, volver a bajar un clásico comprado hace años o completar una biblioteca digital que parecía a salvo por pura inercia.
La tienda desaparece y comprar en digital dejará de ser posible
Cuando cierre PlayStation Store en 2027, la consola perderá su canal oficial de compra digital. Eso incluye juegos completos, contenidos descargables y cualquier otro material distribuido a través de esa tienda.
Sony mantiene una puerta abierta para lo ya pagado, aunque con una fórmula poco tranquilizadora. Los juegos y contenidos comprados seguirán disponibles para descarga durante un tiempo, pero la compañía no ha fijado una fecha límite para ese servicio.
Ahí está la fricción real para el usuario. Tener acceso hoy no equivale a saber cuánto durará ese acceso mañana, y esa diferencia importa mucho más en una consola que llegó en 2006 y arrastra casi dos décadas de catálogo.
Los DLC también quedan en una posición más frágil
Además del cierre de la tienda, los servidores para descargar nuevos DLC dejarán de estar activos. En la práctica, eso elimina una parte del contenido que durante años completó ediciones, amplió campañas o alargó la vida de muchos juegos.
No todos los jugadores usan una PS3 de la misma manera, pero aquí la diferencia entre disco y descarga importa de verdad. Un juego físico puede seguir circulando, mientras que un contenido extra ligado a servidores concretos depende por completo de que esa infraestructura siga encendida.
El formato físico aguanta, pero también tiene fecha marcada
Sony ha indicado que el formato físico de los juegos de PS3 seguirá existiendo. Esa continuidad amortigua parcialmente el cierre digital, sobre todo para coleccionistas o para quien todavía compra de segunda mano.
Al mismo tiempo, a partir de 2028 no habrá más juegos en formato físico. La combinación deja una escena muy definida para los últimos usuarios de la consola, con una tienda cerrada por un lado y sin nuevas ediciones en disco por el otro.
Eso no borra lo que ya está en casa, pero sí cambia la lógica de uso. PS3 pasa de ser una plataforma en la que todavía podía entrar contenido oficial a convertirse en una consola sostenida por compras antiguas y por el stock físico que siga circulando.
Lo comprado permanece, aunque la sensación de propiedad cambia
La parte menos mala del anuncio está en la biblioteca actual. Los usuarios conservarán el acceso a los juegos y contenidos que ya hayan comprado.
El matiz, otra vez, resulta difícil de ignorar. Sony no ha concretado hasta cuándo mantendrá activas esas descargas, así que la posesión digital queda vinculada a un plazo que existe, pero que nadie ha fechado.
En una consola de 2006, ese detalle deja de ser técnico y pasa a ser práctico. La diferencia entre conservar algo y poder recuperarlo cuando haga falta cabe entera en esas cuatro palabras que Sony ha dejado en el aire durante un tiempo.