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Comprar sobres de Pokémon en Japón ya no consistirá solo en hacer cola y entrar cuando toque. Desde el 31 de julio hasta el 16 de agosto, cinco nuevas tiendas exigirán reconocimiento facial para acceder, una barrera poco habitual incluso para un lanzamiento muy esperado.
La medida coincide con la llegada de Tormenta Esmeralda, la nueva expansión del Juego de Cartas Coleccionables Pokémon, y deja claro cuál es la prioridad en estas aperturas. El acceso quedará limitado a una entrada y un ticket por persona y día, con un control que va bastante más allá de enseñar un código en la puerta.
Japón obliga a pasar por cámara antes de comprar cartas
Todos los clientes en edad escolar o mayores tendrán que someterse al escaneo facial. También deberán hacerlo los adultos que acompañen a niños de preescolar, de modo que la norma alcanza tanto al comprador directo como a quien solo entra con un menor.
Si alguien rechaza ese reconocimiento, no podrá entrar ni conseguir ticket. El sistema también bloqueará a quien detecte con más de una entrada en el mismo día o con varios tickets, una fórmula pensada para cortar la repetición de compras desde el primer filtro.
No basta con salir y volver a los pocos minutos. Quien abandone temporalmente la tienda tendrá que avisar antes a un empleado, porque el sistema negará la reentrada si interpreta que se trata de un nuevo acceso no autorizado.
Las cinco aperturas arrancan el 31 de julio y durarán hasta el 16 de agosto
El despliegue llegará a cinco ubicaciones concretas de Japón, todas vinculadas a centros comerciales o espacios comerciales muy transitados, donde la afluencia puede dispararse cuando una colección nueva llega a las estanterías.
- AEON Mall Natori
- Chofu PARCO
- AEON Mall Higashiura
- AEON Mall Hiroshima Fuchu
- AEON Mall Chikushino
Durante ese periodo, los datos faciales y el número de visitas quedarán almacenados de forma segura durante un plazo que no se ha concretado. Después, esos datos se eliminarán, aunque la falta de una fecha exacta deja una de las preguntas más sensibles del sistema.
El control busca frenar duplicados, pero deja un peaje claro en privacidad
A efectos prácticos, el mensaje para el cliente resulta simple. Una persona, una entrada, un ticket y ninguna alternativa si no acepta pasar por cámara.
Ahí aparece la fricción real para el consumidor. La expansión Tormenta Esmeralda llega acompañada de un mecanismo que promete ordenar el acceso, pero lo hace a cambio de registrar la cara del visitante y contar sus entradas, incluso cuando solo acompaña a un niño.
Fuera de Japón, la compañía no aplicará esta medida. Esa diferencia convierte a estas cinco tiendas en una excepción muy concreta, aunque bastante reveladora, porque el lanzamiento de cartas termina condicionado por un control biométrico obligatorio y por un almacenamiento de datos sin plazo público de conservación.