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PlayStation arranca hoy sus ofertas de verano con un gancho claro para el bolsillo y otro mucho menos amable para quien todavía compra en caja. Desde este miércoles 15 de julio, la PS Store rebaja juegos digitales de PS5, PS4 y PS VR2 con descuentos de hasta el 75%, pero la campaña llega en mitad del enfado por el futuro de los formatos físicos.
La promoción durará hasta el 12 de agosto y empuja justo en la dirección que más irrita a una parte de la comunidad. Los nuevos lanzamientos de juegos físicos para consolas PlayStation dejarán de existir a partir de enero de 2028, una fecha que convierte cada rebaja digital en algo más que una simple oportunidad de compra.
Mientras Sony rebaja la tienda, el debate sobre la propiedad sube de tono
Buena parte de la crítica no gira alrededor del precio, sino de lo que el usuario cree que compra cuando paga por un juego digital. Ahí aparece la tensión de fondo, porque una rebaja agresiva puede resultar tentadora hoy y aun así dejar la sensación de que el control real sigue en manos de la plataforma.
PlayStation España tampoco ha publicado el anuncio de estas ofertas de verano en sus redes sociales, un silencio llamativo para una campaña comercial de este calibre. La ausencia de comunicación oficial en esos canales coincide con un momento en el que cada movimiento alrededor de la tienda digital recibe más escrutinio que de costumbre.
"Adelante, compra cosas para que puedan revocar el acceso y quedarse con el dinero" - un jugador en Twitter/X
No es una queja aislada ni especialmente matizada. En la misma conversación pública aparecen mensajes como "Jaja, ¿cuál es el punto?, nadie posee la mierda supuestamente comprada en tu asquerosa tienda", "Vete al infierno, corporación codiciosa. No verás mi dinero gastado en la PS Store" y "Sé dónde puedes meter esos juegos digitales...".
Desde enero de 2028 el disco deja de ser una alternativa real
El malestar no nace solo de la existencia de una tienda digital, sino de la desaparición de la otra vía de compra. Cuando los nuevos lanzamientos físicos desaparezcan en enero de 2028, la elección entre disco y descarga dejará de ser una decisión de comodidad, precio o espacio en casa.
Jason Schreier y fuentes cercanas sostienen que los ejecutivos de Sony muestran una actitud arrogante, una lectura que ayuda a explicar por qué el rechazo ha escalado tan rápido. La discusión ya no trata solo de ofertas, sino de quién conserva el control del juego después de pagarlo.
La protesta ya tiene fecha y el margen institucional es mínimo
El frente político ofrece poco consuelo a quienes esperaban un freno externo. La Unión Europea afirma que carece de potestad para impedir que Sony deje de producir discos, así que la presión queda desplazada hacia el consumo, la protesta pública y el ruido en redes.
El siguiente paso ya está marcado en el calendario. Los usuarios de PlayStation planean manifestarse contra el fin de los discos el 25 de julio, apenas diez días después del arranque de unas rebajas que prometen hasta el 75% y que, para muchos jugadores, llegan justo cuando más desconfían de la compra digital.