Petit Planet abrirá su primera gran prueba cerrada el 21 de abril de 2026, y lo interesante no es solo que ya se pueda pedir acceso, sino qué tipo de juego quiere ser en el día a día una mezcla de simulación, personalización de mundo y vida social con un enfoque claramente multijugador.
HoYoverse ha puesto en marcha el registro para la beta cerrada "Stardrift Test", disponible en PC, iOS y Android. Para probarlo gratis, el único requisito indicado es inscribirse en ese registro desde la web oficial. No hay fecha confirmada para el cierre de inscripciones, así que quien tenga curiosidad no sabe todavía cuánto margen tendrá para apuntarse. El lanzamiento completo sigue previsto para 2026 en PC y móviles.
Qué propone Petit Planet y cómo se juega en la práctica
Petit Planet se presenta como un videojuego de simulación cósmica y vida social en el que cada jugador ocupa el papel de "Cuidador de Planetas". La idea central es empezar con un planeta propio y hacerlo crecer poco a poco personalizarlo, ampliarlo y conectarlo con otros. Sobre el papel suena ambicioso, pero en la práctica la experiencia parece apoyarse en actividades bastante reconocibles dentro del género, como agricultura, pesca y cocina.
Eso puede funcionar bien si lo que uno busca es un juego para entrar un rato cada día, recoger cultivos, preparar objetos o simplemente reorganizar su espacio. La parte más diferencial está en las herramientas de edición topográfica y decorativa. No se trata solo de colocar muebles o adornos, sino de modificar el propio terreno del planeta. Ahí es donde Petit Planet puede ganar personalidad no solo gestionar un lugar, sino darle una forma propia.
La prueba cerrada también incorporará nuevos NPC llamados "Vecinos", con los que será posible establecer rutinas de convivencia y relaciones mediante diálogo e intercambio de objetos. Esa parte social puede marcar bastante la sensación de progreso. No es lo mismo decorar un planeta vacío que hacerlo en un entorno donde hay personajes con los que mantener cierta continuidad, aunque habrá que ver si esas interacciones tienen profundidad o se quedan en tareas repetitivas.
Exploración, multijugador y las limitaciones de esta beta
Más allá de la vida cotidiana en el planeta principal, la beta añadirá mecánicas de exploración espacial para visitar distintos islotes a bordo de vehículos. Ese detalle cambia el ritmo del juego. Ya no todo gira en torno al mantenimiento de una base fija, sino también a desplazarse, descubrir nuevas zonas y conectar espacios. Si funciona bien, puede evitar uno de los riesgos más habituales de este tipo de propuestas que todo acabe reducido a una rutina demasiado cerrada.
También estará disponible el "Bazar Galáctico", descrito como un núcleo social y multijugador donde habrá subastas, bailes y reuniones informales. Aquí es fácil imaginar el uso real jugadores entrando no tanto para completar objetivos concretos como para pasar el rato, encontrarse con otros o participar en actividades comunitarias. Es una capa importante porque refuerza la idea de que Petit Planet no quiere ser solo un simulador individual con estética espacial, sino un espacio social persistente.
Ahora bien, esta prueba tiene una limitación clara para parte del público el cliente incluirá textos en varios idiomas, entre ellos inglés y francés, pero no español. En las voces sí habrá opciones en inglés, japonés y chino. Para quien esté acostumbrado a jugar en inglés no será un obstáculo serio, pero para otros usuarios sí puede afectar bastante a la experiencia, sobre todo en un título donde el diálogo y la convivencia con NPC forman parte central del atractivo.
HoYoverse sigue trabajando además en la adaptación técnica del juego a otras plataformas de cara a su lanzamiento futuro, pero por ahora la beta se limita a PC, iOS y Android. Así que esta prueba sirve sobre todo para una primera lectura práctica ver si Petit Planet logra convertir su mezcla de simulación, edición de mundo y vida social en algo que apetezca abrir cada día, o si se queda en otra propuesta vistosa con muchas ideas y poco gancho real. De momento, lo que enseña apunta a un juego con ambición y bastante actividad, pero todavía con preguntas abiertas sobre su profundidad y su accesibilidad para el público hispanohablante.