Añadir The App Date como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Otra vez vuelven los recortes a Xbox, y esta vez el golpe apunta a estudios con nombre propio y a un proyecto que lleva demasiado tiempo cocinándose. Mientras State of Decay 3 intenta justificar siete años de desarrollo, Microsoft prepara una nueva ronda de despidos y el cierre de Double Fine Productions, Compulsion y Ninja Theory.
En paralelo, la compañía busca comprador para Undead Labs antes de ejecutar despidos y bajar la persiana de forma definitiva. El estudio arrastra 17 años de trayectoria y su desaparición implicaría la pérdida de 110 puestos de trabajo de los 435 estimados en total en esta oleada.
"Siento que nuestra industria se está desmoronando" - Paweł Sasko, director de Cyberpunk 2 en CD Projekt
La frase no llega en un vacío. Encaja con un momento en el que incluso equipos con proyectos visibles y años de trabajo acumulado quedan expuestos a una poda que no distingue entre prestigio creativo, experiencia interna o tiempo invertido.
Undead Labs llega al momento más delicado cuando State of Decay 3 aún está lejos
Undead Labs no es un estudio recién incorporado ni una apuesta de laboratorio. Lleva entre seis y siete años desarrollando State of Decay 3, un juego presentado en 2020 y cuyo lanzamiento está previsto para 2027.
Esa distancia entre anuncio y estreno ya plantea una tensión evidente. Para el jugador, siete años entre una primera presentación y la llegada a tiendas suelen traducirse en expectación, pero también en una pregunta incómoda sobre cuánto margen real tiene un proyecto para sobrevivir a los cambios internos.
Hace poco, además, State of Decay 3 volvió a dejarse ver en el festival de videojuegos de verano con una demostración de juego exclusiva de una hora. No era precisamente la señal de un proyecto escondido en un cajón.
Microsoft enseña el juego mientras mueve fichas para vender el estudio
Ahí aparece la contradicción más llamativa de esta historia. Microsoft ha mostrado el juego de forma reciente y, al mismo tiempo, intenta encontrar comprador para el equipo responsable antes de acometer despidos y cerrar el estudio si la operación no sale adelante.
No es un detalle menor. Cuando una empresa enseña una demo extensa de un título que no llegará hasta 2027, lo habitual es pensar en confianza interna o al menos en una voluntad clara de sostener el proyecto.
Aquí ocurre lo contrario, y eso deja a State of Decay 3 en una posición extraña. El juego fue presentado en 2020 y su lanzamiento está previsto para 2027, pero el estudio que debe rematarlo ni siquiera tiene asegurada su continuidad.
El cooperativo intenta corregir el pasado mientras el presente se vuelve incierto
State of Decay 3 promete corregir carencias de su predecesor, sobre todo en el multijugador cooperativo. Es una mejora importante para una saga que vive mucho de la coordinación, del progreso compartido y de esa sensación de supervivencia que pierde fuerza cuando jugar con otros falla.
Dicho de forma sencilla, no basta con sumar zombis y mapas más grandes. En un juego así, el cooperativo puede decidir si una partida engancha durante semanas o si acaba convertida en otra campaña que el usuario abandona tras unas horas.
Queda así una imagen difícil de ignorar. Microsoft expone un juego durante una hora, mantiene una fecha situada en 2027 y, al mismo tiempo, deja en el aire un estudio con 17 años de experiencia y 110 empleos en riesgo directo.