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Mass Effect ha vuelto a ocupar conversación pública por una razón incómoda. Tras el anuncio del cierre de BioWare, una petición lanzada el 21 de octubre de 2026 pide salvar la saga y ya ha superado las 100.000 firmas.
La cifra importa porque no habla solo de nostalgia. También refleja el peso que todavía conserva una serie que muchos jugadores siguen asociando con una de las grandes marcas del rol y la ciencia ficción en videojuegos.
Más de 100.000 firmas empujan a EA a mover ficha
El núcleo de la campaña apunta directamente a Electronic Arts. Sus promotores reclaman que la compañía mantenga el desarrollo de Mass Effect o que ceda la propiedad intelectual a otro estudio capaz de continuarla.
En el texto de la iniciativa aparece una idea que explica el tono del movimiento, cuando Mass Effect ocupa un lugar especial en los corazones de millones de jugadores. No es una formulación menor, porque convierte el cierre de un estudio en una discusión sobre quién debe custodiar una saga muy reconocible.
Además, la petición no se limita a pedir sensibilidad con la marca. También reclama que EA “adopte medidas decisivas” y asuma el compromiso de seguir con el desarrollo de Mass Effect.
Daniel Casey respaldó la campaña un día después
El 22 de octubre de 2026, Daniel Casey, guionista de la serie, dio visibilidad a la petición en una red social. Ese gesto añadió un apoyo interno reconocible para una campaña que hasta entonces se movía sobre todo por la reacción de los jugadores.
"Estoy de acuerdo. Los juegos son muy queridos. Por mí también". - Daniel Casey, guionista de la serie
Su mensaje no introduce cifras ni detalles de producción, pero sí deja claro que el vínculo con la saga no pertenece solo a la comunidad. También alcanza a quienes han participado directamente en su escritura.
Hasta la política canadiense entró en una discusión que ya no es solo de fans
Mientras la campaña ganaba firmas, un político planteó al gobierno canadiense la posibilidad de ayudar a los empleados de BioWare a comprar el estudio. La propuesta desplaza el debate desde la defensa simbólica de una saga hacia la supervivencia de la estructura que la hizo posible.
Ahí aparece la tensión más interesante. Por un lado, la petición exige continuidad para Mass Effect. Por otro, la idea de apoyar a la plantilla sugiere que salvar una franquicia y salvar un estudio no siempre significan exactamente lo mismo.
En apenas dos días, la reacción quedó medida con hechos muy concretos, porque la campaña nació el 21 de octubre y el 22 de octubre ya tenía el apoyo público de Daniel Casey. Entre medias, más de 100.000 firmas colocaron a EA ante una demanda muy simple y muy difícil a la vez, continuar Mass Effect o dejar que otro lo haga.