Añadir The App Date como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Ni siquiera el estreno de DOOM The Dark Ages Revelations ha evitado que id Software quede en el centro de la reestructuración de Xbox. El estudio ha sufrido despidos masivos dentro del proceso ejecutado por Asha Sharma, y el golpe llega justo cuando una saga tan reconocible vuelve a escaparate.
La sacudida tiene además una carga simbólica evidente. John Carmack, cofundador de id Software, ha puesto palabras a esa incomodidad con una mezcla de tristeza y resignación que retrata bien el momento del estudio.
"Aquello que dije de ‘seguramente Microsoft será un buen administrador de la marca’ no está envejeciendo bien, y esto va a hundir los ánimos del reencuentro de los fundadores en QuakeCon" - John Carmack, cofundador de id Software
Más allá del impacto emocional, Carmack dibuja un problema mucho más terrenal. En su lectura, id Software ocupaba una posición marginal dentro de Xbox, algo que ayuda a entender por qué un nombre tan influyente no ha quedado al margen de los recortes.
Ahí aparece una de las tensiones más incómodas para cualquier estudio con prestigio. No basta con que un juego sea muy querido para sostenerse, porque la competencia por el tiempo y el dinero de los jugadores aprieta incluso a las series con más historia.
Carmack también da por buenos los rumores que apuntan a Minecraft como uno de los negocios que han mantenido a flote a otros estudios de Xbox. La idea resulta fácil de leer desde fuera, porque en grupos tan grandes no siempre manda el prestigio creativo y a menudo pesa más quién genera caja de forma constante.
No compra, eso sí, la caricatura simple del directivo torpe que destruye lo que toca. Carmack sostiene que no conviene partir de esa idea y admite que él mismo no ve una fórmula evidente que hubiera permitido a id Software doblar sus ingresos.
"Puede que los directivos sean idiotas, pero no deberías creerlo de entrada. Y, la verdad, no veo ninguna opción evidente que hubiese doblado los ingresos de id Software" - John Carmack, cofundador de id Software
Cuando baja al terreno práctico, sí menciona caminos que estaban sobre la mesa. Habla de precios más asequibles, de un marketing más amplio y de crear más opciones para los jugadores, medidas que id Software presentó a Xbox antes de los despidos.
Jez Corden rebajó el alcance, pero confirmó un recorte profundo
Frente a la lectura más alarmista, Jez Corden ha descrito lo ocurrido en id Software como "exageraciones prematuras". Su matiz no niega el ajuste, aunque sí intenta ponerlo en una escala distinta a la que suele circular cuando un estudio histórico entra en crisis.
Según su versión, el equipo se ha reducido de forma drástica, pero todavía conserva el mismo número de desarrolladores que creó DOOM en 2016. Ese dato cambia la imagen de cierre inminente y la sustituye por otra mucho más áspera, la de un estudio recortado que aún mantiene un núcleo capaz de sacar juegos adelante.
Carmack dejó una idea incómoda sobre la mesa
Resulta llamativo que la crítica más dura no llegue envuelta en furia. Carmack dice estar apenado, no indignado, y remata el diagnóstico con una frase que pesa más por lo que concede que por lo que denuncia.
"Para mantenerse a largo plazo, los juegos deben tener éxito. No basta con que sean muy queridos. La competencia por el tiempo y el dinero de los jugadores es brutal" - John Carmack, cofundador de id Software
Esa es la parte menos romántica de toda esta historia. Un estudio puede estrenar un nuevo DOOM, conservar un nombre con décadas de prestigio y aun así entrar en la calculadora corporativa si sus números no alcanzan el tamaño que exige Xbox.
Carmack no ofrece una salida clara y justamente ahí está la grieta que deja este episodio. Había propuestas sobre precio, visibilidad y opciones para el jugador, pero los despidos ya llegaron y id Software queda con una plantilla que, según Jez Corden, vuelve a la escala con la que levantó DOOM en 2016.