Han pasado casi 13 años desde que GTA V salió el 16 de septiembre de 2013 y todavía sirve para medir hasta dónde puede llegar una nueva hornada de trucos gráficos. Ahora le ha tocado a una cinemática muy concreta, la misión Franklin y Lamar, usada por Aillusory para imaginar cómo podría verse un reescalado por inteligencia artificial al estilo de DLSS 5.
La prueba no enseña una versión oficial del juego ni un parche de Rockstar Games. Lo que hace es simular, fotograma a fotograma, el comportamiento de esa tecnología sobre una escena ya conocida, con una idea fácil de entender para cualquier jugador que haya visto comparativas en YouTube. Si el plano cambia, la IA también interpreta y reconstruye.
Aillusory rehace cada plano y deja claro que la mejora no llega gratis
En esa simulación, la herramienta reconstruye escenas, luces, materiales y rostros mediante redes neuronales. Sobre el papel suena bien, porque no se limita a subir la nitidez y ya está, sino que intenta reinterpretar qué hay en pantalla y cómo debería verse.
Ahí aparece también el peaje visual. La simulación introduce modificaciones en texturas y reflejos, cambia el aspecto de algunos fondos, desajusta ciertas sombras y altera los rostros de los personajes, justo en un juego donde la familiaridad con sus caras hace muy fácil detectar cualquier rareza.
No es un detalle menor. Cuando una tecnología de este tipo acierta en superficies, iluminación o definición, el salto entra por los ojos enseguida, pero cuando falla en una cara o en la coherencia entre sombra y objeto, la escena deja una sensación extraña aunque el conjunto parezca más limpio.
El experimento gana interés porque llega a pocos meses de GTA 6
Rockstar Games, desarrolladora de la saga, ya tiene marcada otra fecha en el calendario, porque GTA 6 llegará el 19 de noviembre a PS5 y Xbox Series X|S. Eso convierte cualquier prueba visual sobre GTA en algo más que nostalgia, sobre todo cuando el público lleva meses mirando cada mejora gráfica con lupa.
También coincide con la ventana prevista para DLSS 5, que Nvidia sitúa en otoño. La cercanía entre ambos lanzamientos vuelve inevitable la pregunta práctica, aunque aquí conviene pisar el freno, porque la demostración de Aillusory no confirma compatibilidad alguna ni adelanta cómo trabajará un juego real con esa técnica.
La comparación funciona porque muestra qué puede mejorar y qué puede romperse
Visto en movimiento, el experimento resulta útil menos por su promesa que por sus tropiezos. La simulación cambia texturas y reflejos, pero también deja sombras que no coinciden y rostros alterados, dos fallos que pesan mucho más que una mejora puntual en definición.
Ese contraste explica por qué estas herramientas generan tanta atención en juegos veteranos. Un título de 2013 todavía puede parecer actual si gana claridad en ciertos elementos, pero la ilusión se rompe rápido cuando el fondo parece otro plano y la cara de un personaje ya no termina de encajar con la escena.
Entre GTA V, publicado el 16 de septiembre de 2013, y GTA 6, fijado para el 19 de noviembre en PS5 y Xbox Series X|S, queda una prueba curiosa con una conclusión bastante tangible. La IA puede embellecer un fotograma, pero en Franklin y Lamar también deja a la vista que una sombra fuera de lugar o un rostro rehecho siguen cantando más que una textura mejorada.