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Games Done Quick dio marcha atrás con uno de esos movimientos que en internet duran poco intactos. La organización canceló su directo patrocinado por SNK después de que parte de la comunidad cuestionara la relación con una compañía controlada al 100% por el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita, la entidad vinculada al príncipe Mohammed bin Salman.
El giro importa porque GDQ no es una cita menor dentro del videojuego solidario. En la edición de 2026 de sus eventos anuales en Estados Unidos, la organización recaudó casi dos millones y medio, una cifra que explica por qué cada patrocinio y cada socio pasan por un escrutinio especialmente duro.
GDQ canceló el patrocinio cuando la presión cayó sobre SNK
Primero llegó la crítica pública y luego la rectificación. Games Done Quick anunció que no solo cancelaba ese directo, sino que además no aceptará fondos de este patrocinador ni volverá a trabajar con él.
"Hemos cancelado nuestro directo patrocinado con SNK" - Games Done Quick
Después, la organización vinculó esa decisión a un choque directo con sus propios principios. GDQ sostuvo que había escuchado las preocupaciones de la comunidad por la propiedad mayoritaria de SNK por parte del PIF y por las objeciones sobre derechos humanos alrededor del gobierno saudí.
En su mensaje público, GDQ reconoció que la asociación entró en conflicto con sus valores de derechos humanos e inclusividad. También pidió disculpas a los runners y al anfitrión del directo, ya que sus participaciones quedaron afectadas por una decisión en la que no intervinieron.
La crítica no desapareció porque el vínculo saudí va más allá de SNK
Aquí aparece la parte más incómoda para la organización. Algunos miembros de la comunidad la han acusado de hipocresía por cortar con SNK mientras no aplica la misma lógica a juegos de otras editoras donde el mismo fondo saudí también tiene presencia.
El caso que más se repite es Capcom, donde el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita posee un 6,60%. No es la única participación, porque también controla un 10,53% de Nexon, un 8,99% de Koei Tecmo y un porcentaje de Nintendo.
Esa diferencia entre control total y participación minoritaria cambia la foto, pero no borra la discusión. Para una comunidad tan atenta a la coherencia ética, la pregunta es bastante directa y nada cómoda para GDQ, dónde empieza y dónde termina una línea roja cuando el capital aparece repartido por media industria.
SNK arrastra un simbolismo que va mucho más allá de un logo en pantalla
SNK no es una marca cualquiera para el público del videojuego. La compañía está detrás de sagas como King of Fighters y Fatal Fury, nombres con peso propio entre jugadores de lucha y también dentro de la cultura competitiva que suele orbitar alrededor de eventos en directo.
Por eso el patrocinio no parecía un detalle administrativo más. Cuando una firma así entra en escena, lo que el espectador ve no es solo un acuerdo comercial, sino una asociación visible con una empresa controlada por completo por el fondo saudí.
La disculpa a runners y presentador deja otra lectura práctica. El coste reputacional de una alianza mal medida no se queda en los despachos, porque acaba golpeando a quienes iban a poner la cara en pantalla y a un evento que había reunido casi dos millones y medio en 2026.