Finestrat no perdió la Bandera Azul: el gobierno admite que lleva más de 3 años sin pedirla

La Cala de Finestrat centra un choque político: el PSOE denuncia más de tres años y medio sin Bandera Azul y el gobierno replica que no la solicitó porque optó por las ISO 9001, 14001 y la Bandera Qualitur.

07 de mayo de 2026 a las 14:13h
Finestrat no perdió la Bandera Azul: el gobierno admite que lleva más de 3 años sin pedirla
Finestrat no perdió la Bandera Azul: el gobierno admite que lleva más de 3 años sin pedirla

El choque político en Finestrat gira ahora en torno a un símbolo muy visible: la Bandera Azul de la Cala, que el PSOE da por perdida desde hace más de tres años y medio y que el gobierno local asegura que ni siquiera ha solicitado porque ha optado por otras certificaciones.

La disputa no es menor. A un lado, la oposición sostiene que el municipio ha sustituido la gestión por la imagen y que problemas de fondo siguen sin resolverse. Al otro, el equipo de gobierno defiende que la cala cumple los parámetros de calidad y que existen otros sellos que acreditan esa situación. Más que una discusión técnica sobre distintivos, lo que está en juego es el relato sobre cómo se administra el municipio y qué prioridades reales tiene el Ayuntamiento.

Bandera Azul o certificaciones alternativas: el núcleo de la disputa

Juan Guillermo Algado, portavoz socialista en el Ayuntamiento de Finestrat, denunció que la Cala de Finestrat sigue sin recuperar la Bandera Azul y convirtió ese hecho en una prueba de lo que considera un modelo político centrado en la propaganda. Su crítica va más allá del distintivo en sí: vincula la ausencia de esa bandera con una falta de respuesta a problemas estructurales y con una política municipal demasiado volcada en redes sociales e imagen pública.

"Es una vergüenza que llevemos más de tres años y medio sin Bandera Azul mientras el Partido Popular vende constantemente una imagen idílica de Finestrat en redes sociales" - Juan Guillermo Algado, portavoz socialista del Ayuntamiento de Finestrat

La respuesta del gobierno municipal es tajante. Víctor Darío Llinares, portavoz del equipo de gobierno, niega que se haya perdido la Bandera Azul por una razón muy concreta: el Ayuntamiento sostiene que no la ha pedido. En su lugar, afirma haber apostado por la ISO 9001, la ISO 14001 y la Bandera Qualitur, que, a su juicio, ya certifican la calidad y la protección medioambiental de la cala.

"No hemos perdido la Bandera Azul. Porque no se puede perder lo que no se pide. Este gobierno optó por las certificaciones ISO de Calidad y Medio Ambiente. Y ahí están, la ISO 9001, la ISO 14001 y, con ellas, la Bandera Qualitur ondeando en nuestra playa en reconocimiento a su excelencia y calidad" - Víctor Darío Llinares, portavoz del equipo de gobierno de Finestrat

Ese matiz cambia el foco del debate. Ya no se trata solo de si la cala tiene o no un distintivo concreto, sino de por qué el gobierno local eligió no solicitarlo y de si las acreditaciones alternativas tienen el mismo peso en la conversación pública. El ejecutivo municipal insiste además en que la cala cumple todos los parámetros de calidad, mientras la oposición usa la ausencia de la Bandera Azul como argumento político de desgaste.

La crítica del PSOE: redes sociales, urbanismo e infraestructuras pendientes

La ofensiva del PSOE local no se limita al asunto de la playa. Algado acusa al alcalde Juanfran Pérez Llorca de haber convertido el Ayuntamiento en “un gobierno de influencers”, más pendiente del “postureo político, los vídeos, Instagram y la propaganda permanente” que de la gestión. En esa línea, también criticó que se sigan destinando cantidades millonarias a servicios externalizados y gestiones indirectas mientras, según su versión, siguen pendientes infraestructuras básicas.

Entre las carencias que plantea figuran preguntas muy concretas: dónde está el centro de día, dónde está el retén de la Policía Local y dónde está el verdadero plan estructural y de ordenación urbana que necesita Finestrat. A eso suma una denuncia sobre el “crecimiento descontrolado del modelo urbanístico y el impacto territorial”, una expresión que busca conectar el debate sobre la playa con una crítica más amplia al desarrollo del municipio.

Su mensaje, en esencia, es claro: Finestrat necesita gestión, no marketing. Según el portavoz socialista, se ha priorizado la foto frente a la planificación seria y esa lógica estaría deteriorando la calidad de vida de parte del vecindario.

La planta de residuos y la exigencia de explicaciones públicas

Otro frente abierto por el PSOE tiene que ver con el posible impacto ambiental de la planta de tratamiento y vertidos situada en la zona del centro comercial de La Marina. Algado pidió explicaciones públicas sobre esa actividad y reclamó que las administraciones aclaren si se están realizando controles suficientes sobre los residuos que se depositan allí y sobre el posible impacto ambiental que pudiera derivarse de materiales procedentes de obras, restos porcelánicos, aluminios u otros residuos de construcción.

La acusación aquí es más prudente que concluyente. El portavoz socialista no afirma que exista una relación demostrada entre esa actividad y la calidad de las aguas de la cala, pero sí exige controles, informes claros y transparencia total sobre un punto sensible, sobre todo porque por la zona circulan diariamente numerosos camiones de residuos de construcción y demolición. La clave de su planteamiento es precisamente esa: no asegura un vínculo, pero reclama que se investigue y se informe públicamente.

La defensa del gobierno: obras visibles y uso de redes como canal institucional

Frente a las acusaciones de propaganda, el gobierno local responde que las redes sociales forman parte de la obligación institucional de informar a la ciudadanía allí donde esta se encuentra. Llinares rechaza que ese uso pueda presentarse como postureo y acusa al PSOE de intentar confundir a la población en un asunto que afecta a un sector clave como el turismo.

"Nuestra Cala cumple todos los parámetros de calidad. Y ahí están las ISO y la Bandera Qualitur a pie de playa certificando nuestra apuesta por la calidad y la protección medioambiental" - Víctor Darío Llinares, portavoz del equipo de gobierno de Finestrat

Además, el ejecutivo municipal responde a la idea de falta de gestión con un listado de actuaciones en marcha o ejecutadas. Entre ellas menciona el Instituto en construcción, el bulevar peatonal y ciclista que rodea La Penya, el elevador al Castell, las obras de regeneración del casco histórico, la segunda Escuela Infantil, la balsa de l’Alhambra, las obras en la zona comercial de La Cajola y la vía ciclista y peatonal de la Cala al Bulevar.

  • Instituto en construcción
  • Bulevar peatonal y ciclista que da la vuelta a La Penya
  • Elevador al Castell
  • Obras de regeneración del casco histórico
  • 2ª Escuela Infantil
  • Balsa de l’Alhambra
  • Obras en la zona comercial de La Cajola
  • Vía ciclista y peatonal de la Cala al Bulevar

Con ese repertorio de proyectos, el gobierno intenta trasladar una idea simple: basta recorrer Finestrat para ver que sí hay gestión. La oposición, en cambio, mantiene que esas actuaciones no tapan los déficits estructurales ni responden a las preguntas que ha puesto sobre la mesa.

Lo que deja este episodio es una batalla de relato muy clara. El PSOE usa la ausencia de la Bandera Azul como emblema de una gestión que considera superficial y exige explicaciones sobre planificación, servicios e impacto ambiental. El gobierno responde que el distintivo no se ha perdido porque no se solicitó, reivindica certificados alternativos y presume de obras visibles. El debate, por tanto, no está cerrado en si hay una bandera u otra en la cala, sino en qué entiende cada parte por gestionar bien un municipio como Finestrat.

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