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BioWare no cayó por falta de nombre, sino por una elección de cartera. Electronic Arts ha cerrado el estudio mientras coloca por delante Star Wars Battlefront III, un proyecto que ni siquiera ha empezado a desarrollarse y que ahora gana peso frente a la próxima entrega de Mass Effect.
La decisión deja una escena incómoda para cualquiera que siga la industria desde hace años. Hablamos de una editora que aparca una de sus sagas de rol más reconocibles para empujar otra franquicia con vocación masiva, pese a que ambos proyectos arrastraban un coste estimado de cientos de millones.
Electronic Arts cambió de prioridades y Mass Effect perdió la partida
Jason Schreier, periodista especializado en la industria del videojuego, situó el motivo principal del cierre en esa prioridad interna. La compañía habría optado por concentrar recursos y atención en Star Wars Battlefront III por delante del nuevo Mass Effect.
Hay un matiz que vuelve la maniobra todavía más llamativa. Star Wars Battlefront III aún no ha empezado su desarrollo, de modo que el cierre de BioWare no responde a una sustitución inmediata en el calendario, sino a una apuesta previa sobre dónde quiere gastar Electronic Arts su siguiente gran cheque.
Durante el verano, además, la cúpula cambió de equilibrio. Electronic Arts ascendió a David Tinson y a Cam Weber, mientras Laura Miele, que dirigía los estudios de la empresa y había defendido a BioWare y Mass Effect, quedó marginada en la reorganización.
La compra por un fondo saudí alteró el tablero interno
El cierre llegó después de la compra de Electronic Arts por un fondo de inversión de Arabia Saudí. Ese movimiento ayuda a entender por qué la conversación ya no gira solo alrededor de prestigio creativo o legado de marca, sino de qué superproducción parece más rentable cuando cada decisión implica cientos de millones.
También pesan los precedentes. Los resultados de Mass Effect Andromeda y Dragon Age The Veilguard influyeron en la decisión de Electronic Arts, dos señales que debilitaron la posición de un estudio que necesitaba justificar otra inversión gigantesca.
No es un detalle menor, porque en este tipo de presupuestos un tropiezo tarda poco en convertirse en argumento corporativo. Si una saga llega tocada y la otra ofrece el tirón de Star Wars, la balanza cambia aunque el nuevo Battlefront siga sobre el papel.
Battlefront vuelve al centro aunque su último juego salió hace casi nueve años
La última entrega de Star Wars Battlefront se lanzó el 16 de noviembre de 2017. DICE lo desarrolló para PlayStation 4, Xbox One y PC, con clasificación PEGI +16 y partidas para entre uno y 40 jugadores.
Aquí aparece otra de las tensiones de fondo. La serie lleva parada desde el 16 de noviembre de 2017, pero aun así Electronic Arts la considera la apuesta preferente frente a Mass Effect, una franquicia que dependía de BioWare para conservar identidad y continuidad.
Para el jugador, el mensaje resulta bastante claro. Electronic Arts prefiere un multijugador de gran escala asociado a una licencia mundial antes que asumir el riesgo de rescatar un RPG golpeado por Andromeda y por Dragon Age The Veilguard, aunque el estudio que debía hacerlo haya terminado fuera de la ecuación.
Al final, la paradoja es esa. BioWare ha cerrado mientras el proyecto elegido todavía no ha arrancado, y la última referencia concreta de Battlefront sigue siendo un juego de 2017 para PlayStation 4, Xbox One y PC con partidas de hasta 40 jugadores.