Dos influencers de Girona, denunciados por un vídeo de “cazar moros” con miles de seguidores

Una treintena de entidades denunció ante la Fiscalía de Girona a dos cuentas de Instagram por difundir un vídeo con mensajes racistas; creen que pudo incurrir en delito de odio penado con hasta cuatro años.

07 de mayo de 2026 a las 12:23h
Dos influencers de Girona, denunciados por un vídeo de “cazar moros” con miles de seguidores
Dos influencers de Girona, denunciados por un vídeo de “cazar moros” con miles de seguidores

Una treintena de entidades de Girona ha llevado ante la Fiscalía un caso que vuelve a poner el foco en cómo se difunden y amplifican los discursos de odio en Instagram.

La denuncia se presentó en el Palacio de la Justicia de Girona y señala a dos cuentas vinculadas a la difusión de un vídeo grabado en la plaza de la Independencia. En esa grabación, una persona relacionada con la cuenta girona_perdida afirmaba que cuando se aburre sale a “cazar moros” porque, decía, “quien delinque es moro”. Después de la polémica, la cuenta eliminó el vídeo de su perfil. Las entidades piden que se investigue a los dos influencers por un posible delito castigado con hasta cuatro años de cárcel.

Qué impacto puede tener un mensaje así cuando se mueve por redes

El caso no gira solo en torno a una frase aislada. La preocupación de los denunciantes está en el alcance. Las cuentas implicadas tienen miles de seguidores y, cuando un contenido de este tipo se comparte y circula, su efecto cambia. Ya no queda en una conversación privada ni en un comentario marginal: pasa a convertirse en un mensaje visible, replicable y con capacidad de normalizar asociaciones entre inmigración y delincuencia.

Ese es el núcleo del problema. En la práctica, un vídeo así puede reforzar prejuicios en quien lo consume sin contexto, legitimar insultos contra una comunidad concreta y empujar a que otros usuarios imiten el tono o el mensaje. El salto importante no es solo lo que se dice, sino cómo una red social puede convertirlo en algo viral y aparentemente aceptable.

"la expresión moros denigra totalmente a la comunidad árabe" - Ouheir Daraaoui, portavoz de las entidades

Daraaoui también rechazó que pueda trazarse una relación causal entre población inmigrante y delincuencia, una idea que las entidades consideran especialmente grave cuando se formula de manera pública y se distribuye a gran escala. Desde su punto de vista, el volumen de visualizaciones agrava el alcance del posible delito de odio.

La respuesta de las cuentas y el debate sobre los límites

La cuenta @girona_perduda defendió que no decía que saliera a “cazar moros” por el hecho de que fueran moros, sino porque, según su versión, “la mayoría de los delincuentes son moros”. También añadió que habría dicho lo mismo si fueran catalanes o rusos y sostuvo que está “informando desde la libertad de opinión”. Además, anunció acciones contra quienes presentaron la denuncia.

Ahí aparece una discusión habitual en plataformas sociales: dónde termina la opinión y dónde empieza un discurso que degrada a un colectivo. Las entidades sostienen que la libertad de expresión no ampara cualquier mensaje, especialmente cuando se atribuye criminalidad a un grupo entero por su origen. No es lo mismo opinar sobre un problema concreto que señalar a una comunidad completa como sospechosa.

La denuncia no llega sola. El Ayuntamiento de Girona también llevó el caso a la justicia y, según los impulsores, la Generalitat de Catalunya hizo lo mismo. Si la fiscalía abre diligencias, las entidades prevén personarse como acusación popular.

Por qué el caso va más allá de un solo vídeo

Las organizaciones que impulsan la denuncia enmarcan este episodio en un clima más amplio de tensión. Cristina Arana, una de sus portavoces, alertó de que dejar impunes estos mensajes es “peligroso” y relacionó este ambiente con ataques sufridos por espacios como el Ateneo 24 de Junio y el Ateneo Popular Salvadora Catà, donde aparecieron pegatinas pegadas con loctite en noviembre y de nuevo en abril.

Arana sostuvo que esos ataques se produjeron poco después de que la cuenta girona_perdida arremetiera contra ellos en un vídeo, y lo interpreta como una muestra de vínculo con la extrema derecha. Las entidades creen que este tipo de movimientos va en aumento y que denunciarlo públicamente es una forma de obligar a que se tome en serio.

Más allá del recorrido judicial, el episodio deja una idea clara: cuando una cuenta con miles de seguidores convierte un prejuicio en contenido, ya no se trata solo de provocación o ruido en redes. Se convierte en un problema con efectos reales sobre la convivencia, sobre la percepción de comunidades enteras y sobre los límites que una plataforma y la justicia están dispuestas a marcar.

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