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Jugar a Diablo 4 en una portátil ya no suena a versión de compromiso, aunque hay letra pequeña. Nintendo Switch 2 recibe el 15 de septiembre la Age of Hatred Collection por 69,99 euros, una edición que mete mucho contenido y también una exigencia poco cómoda para quien pensaba llevárselo a cualquier parte.
Porque aquí el gran matiz no está en los demonios ni en el botín, sino en la conexión. El juego exige Internet de forma permanente incluso en la campaña individual, de modo que la idea de avanzar sin red en un viaje o fuera de casa pierde bastante fuerza.
La edición llega cargada, pero no todo viene dentro de la caja
Blizzard reúne en este lanzamiento el juego base junto con Vessel of Hatred y Lord of the Hatred. Eso traduce la compra en más clases y más mapa desde el primer día, sin obligar al jugador a pensar en expansiones aparte.
Vessel of Hatred suma la clase espiritualista y la región de Nahantu. Lord of the Hatred añade las clases paladín y brujo, además de las islas de Skovos.
Hay otro detalle menos atractivo para quien prefiera el formato tradicional. La edición física no incluye cartucho con el juego, sino un código de descarga dentro de la caja.
Switch 2 sostiene el tipo con dos modos gráficos bien distintos
En televisor, la versión ofrece un modo gráfico mejorado con 1440p a 30 fps y efectos de Ray Tracing. Quien priorice fluidez puede optar por el modo rendimiento, que baja a 1080p y sube a 40 fps.
Más allá de la cifra pura, el dato que mejor define esta adaptación está en el ritmo. Los tiempos de carga entre zonas quedan entre tres y cinco segundos, una franja que evita esa sensación de freno constante en un juego que vive de encadenar combates y desplazamientos.
También ayuda la variedad de control. Diablo 4 en Switch 2 admite pantalla táctil, ratón y teclado, una combinación poco habitual en consola y útil para quien no termina de llevarse bien con un action RPG pensado a base de menús, inventario y habilidades.
El cooperativo existe en casa, pero jugar con amigos añade otra condición
Dos personas pueden compartir partida en una única consola mediante pantalla dividida. No es un añadido menor en un género que suele disfrutarse mejor cuando el reparto de botín y el caos en pantalla tienen compañía al lado.
Fuera de casa, o mejor dicho fuera del sofá, cambia la factura. Nintendo no exige suscripción a Nintendo Switch Online para la campaña en solitario, pero sí la vuelve obligatoria en cuanto el jugador quiere entrar con amigos.
Además, la progresión cruzada y el juego cruzado con PS5, Xbox Series X|S y PC colocan esta versión en una posición práctica para quien ya empezó en otra plataforma. Cambiar de máquina no obliga a dejar atrás el personaje.
El almacenamiento pide bastante y hasta el doblaje va por descarga aparte
No es un lanzamiento ligero. La descarga ocupa 71,4 GB del almacenamiento interno de la consola, una cifra considerable para un sistema donde el espacio disponible puede empezar a encoger rápido entre juegos grandes y capturas.
A eso se suma una segunda descarga para quien quiera voces en castellano. El doblaje en español no viene integrado y hay que bajarlo gratis por separado, una decisión que ahorra espacio base, pero añade un paso más antes de empezar.
La clasificación PEGI +18 deja claro el tipo de experiencia que propone, y la valoración final de 85 puntos sugiere una conversión sólida con concesiones muy concretas. La más difícil de ignorar no tiene que ver ni con la resolución ni con los fps, sino con depender siempre de una conexión para entrar al infierno.