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Un padre de Henan ha llevado a Tencent, NetEase, miHoYo y 37 Interactive Entertainment ante un tribunal por una cifra casi simbólica de 10 yuanes, unos 1,50 dólares. Lo que busca no es dinero, sino forzar a las grandes editoras a cumplir de verdad las normas pensadas para frenar la adicción al videojuego entre menores.
La demanda, presentada en el condado de Tanghe, parte de una contradicción incómoda para cualquier sistema de control parental digital. Las reglas existen, pero el hijo logró saltárselas al registrar una cuenta con la identidad de su hermana y siguió jugando durante meses.
Las horas acumuladas dibujan un problema que ya no cabe en una excusa
Los registros de esa cuenta apuntan a 1.868 horas de juego desde marzo de 2024, con una media diaria de 2,44 horas. Cuando una cifra así aparece en un expediente judicial, deja de ser una discusión doméstica sobre cuánto tiempo pasa un adolescente frente a la pantalla.
Ahí está el centro real del caso. Si un menor puede esquivar las barreras usando la identidad de otra persona, la pregunta no gira solo en torno a la supervisión familiar, sino también a la eficacia práctica de los controles que las plataformas dicen aplicar.
El padre llevó la discusión a los tribunales cuando el hijo ya había cumplido 18 años
Hay otro detalle que vuelve el caso más tenso. La demanda llegó un mes después de que el joven cumpliera 18 años a comienzos de 2026, de modo que el conflicto judicial arranca cuando el periodo de protección legal como menor ya había terminado.
Esa cronología complica la lectura del caso, pero no borra el argumento del demandante. Su tesis apunta al periodo anterior, cuando el hijo todavía era menor y, aun así, habría podido mantener una rutina de juego prolongada sin que los filtros lo frenaran.
La hospitalización del 23 de mayo llevó el conflicto mucho más allá de la pantalla
El 23 de mayo, el joven ingirió 18 pastillas para la fiebre y acabó hospitalizado por intoxicación. El padre sostiene que lo hizo para recuperarse antes y poder seguir jugando, una interpretación que traslada la disputa desde el terreno del ocio digital al de la salud.
No hace falta una indemnización alta para entender el mensaje de la denuncia. La compensación reclamada es de solo 10 yuanes, una cantidad que convierte el procedimiento en una exigencia de cumplimiento más que en una batalla por daños económicos.
Estaba previsto que el caso se viera el 6 de julio, pero el tribunal lo aplazó sin fijar nueva fecha. Entre una cuenta abierta con la identidad de la hermana, 1.868 horas registradas y una compensación de 10 yuanes, el expediente queda sostenido por una idea difícil de esquivar para la industria.