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La cuantía apenas mueve la aguja. Qin ha demandado a Tencent, NetEase, miHoYo y 37 Interactive Entertainment por 10 yuanes, unos 1,28 euros, pero el centro del caso no está en el dinero, sino en cómo un joven de 18 años burló los controles de juego para menores en China.
La demanda llegó a un tribunal del condado de Tanghe, en la provincia de Henan, después de un episodio que llevó al hijo de Qin a urgencias el pasado 23 de mayo. Aquel día ingirió 18 pastillas para la fiebre y su padre vincula ese gesto a la culpa o a los mareos tras las sesiones de juego.
El caso gira cuando 1.868 horas de juego aparecen junto a una pérdida de 10 kilos
Desde marzo de 2024, el menor acumuló 1.868 horas de juego en una plataforma y perdió 10 kilos. No hace falta una lectura demasiado sofisticada para entender por qué el padre ha decidido llevar el conflicto a los tribunales.
En China, las normas limitan el juego de menores a la franja de 8 a 9 de la tarde los viernes, sábados, domingos y días festivos. Sobre el papel, el margen ya es estrecho. En la práctica, el joven lo esquivó usando el documento de identidad de su hermana mayor.
Ahí aparece la grieta que convierte un problema familiar en un debate de consumo digital. Si el acceso depende de controles de identidad, el caso pone el foco en si esos filtros bastan cuando un usuario puede entrar con los datos de otra persona del entorno cercano.
Qin lleva la discusión al terreno de la responsabilidad de las plataformas
Qin, padre del menor afectado, plantea una exigencia pública a las grandes compañías del videojuego implicadas en la demanda.
"Espero que el tribunal pueda obligar a estas empresas a cumplir con sus responsabilidades para prevenir la adicción de los menores. También espero que el juicio se celebre públicamente para poner de manifiesto las deficiencias de gestión del sector. Haré todo lo que pueda para proteger los derechos de mi hijo. Los juegos han tenido un impacto destructivo en los niños de esta generación. Si no defiendo los derechos de mi hijo, no merecería llamarme padre". - Qin, padre del menor afectado
La reclamación, vista desde fuera, resulta llamativa por su importe casi simbólico. Justo por eso gana peso como gesto. Qin no parece buscar una indemnización alta, sino forzar una discusión judicial sobre la eficacia real de las barreras que deberían frenar la adicción de los menores.
Usar el documento de una hermana expone el límite más incómodo del control digital
Muchos sistemas de restricción funcionan bien hasta que el problema entra en casa. Aquí no hubo una ruptura técnica compleja, sino algo bastante más cotidiano, usar la identidad de una hermana mayor para seguir jugando fuera del horario permitido.
Esa diferencia importa porque cambia la pregunta para las empresas. El problema ya no es solo fijar una franja de 8 a 9 de la tarde, sino detectar cuándo una cuenta de adulto encubre el uso continuado de un menor.
El dato más duro sigue siendo el que no cabe rebajar con retórica, el joven perdió 10 kilos y acumuló 1.868 horas de juego desde marzo de 2024. Frente a una demanda de 10 yuanes, esa cifra pesa bastante más que la compensación reclamada.