Durante años, millones de jugadores creyeron que escaneaban una plaza, una estatua o la fachada de una tienda solo para colocar mejor una Poképarada. Ahora ese gesto cotidiano dentro de Pokémon GO adquiere otra lectura cuando aparece junto a defensa, inteligencia y drones militares.
Desde el 14 de julio de 2016, fecha del lanzamiento de Pokémon GO en iOS y Android, los usuarios han realizado 30 mil millones de escaneos en forma de vídeos cortos. Ese material permitió situar Poképaradas, pero también alimentó una capa de información espacial mucho más ambiciosa.
Niantic convirtió los escaneos en un mapa 3D que funciona cuando el GPS falla
Con esos vídeos, Niantic Spatial construyó un mapa 3D llamado VPS. La utilidad práctica del sistema está en la orientación cuando los geolocalizadores por satélite fallan, algo que para un jugador puede significar una experiencia más estable y que fuera del juego cambia por completo de escala.
Ahí aparece la tensión central de esta historia. Lo que nació como una mecánica ligada al móvil y al juego termina encajando en un problema muy distinto, porque navegar sin GPS también importa en escenarios donde la señal queda inutilizada.
En diciembre de 2025 apareció una alianza que cambió el contexto de esos datos
En diciembre de 2025, Niantic Spatial cerró una alianza con Vantor, una empresa de defensa e inteligencia antes conocida como Maxar Intelligence. El acuerdo colocó esos datos en un terreno mucho más delicado que el de una app de ocio basada en caminar y capturar criaturas.
Según lo conocido de esa relación, Vantor tendría acceso a los datos aportados por los jugadores desde 2021 para entrenar drones militares. El objetivo sería orientar esos sistemas en zonas de guerra donde los inhibidores bloquean la señal GPS.
Vantor sostiene que su sistema anterior de navegación ya usaba un esquema equivalente al VPS de Niantic. La empresa no reconoce ni niega que los datos de Pokémon GO formen parte de ese entrenamiento.
La pregunta ya no está en el juego sino en el destino de los escaneos
Niantic no ha aclarado públicamente el uso de esos escaneos con fines militares. Para el usuario, el problema no es técnico sino de contexto, porque un vídeo corto grabado para mejorar una Poképarada no se parece en nada a la imagen mental que acompaña al entrenamiento de un dron.
Tampoco se trata de una relación aislada del pasado de la compañía. Los orígenes de Niantic remiten a Keyhole, una empresa de datos geográficos vinculada a la CIA desde 2003 y utilizada en la ofensiva contra Irak.
Un año después, Google compró Keyhole en 2004. John Hanke pasó a dirigir Google Maps, Google Earth y Street View antes de fundar Niantic Labs en 2010.
El recorrido de John Hanke une mapas, cámaras y una herencia incómoda
Esa secuencia ayuda a entender por qué un juego basado en salir a la calle podía terminar generando una infraestructura visual útil mucho más allá del entretenimiento. No era solo una app que pedía apuntar con la cámara, sino una máquina de recopilar referencias del mundo físico a escala masiva.
La cifra resume mejor que cualquier eslogan el alcance real del asunto, porque los jugadores realizaron 30 mil millones de escaneos desde 2016. Cuando ese volumen acaba ligado a orientación en zonas donde el GPS no funciona, la distancia entre capturar un Pokémon y cartografiar una guerra deja de parecer simbólica.