Bungie frenó Destiny 3 y también rechazó un dating sim de Destiny con costes y beneficios ya calculados

Bungie canceló expansiones de Destiny 2, descartó Destiny 3 por costes y rechazó un simulador romántico de la saga aunque llegó a presentarse como propuesta formal.

24 de junio de 2026 a las 11:33h
Bungie frenó Destiny 3 y también rechazó un dating sim de Destiny con costes y beneficios ya calculados
Bungie frenó Destiny 3 y también rechazó un dating sim de Destiny con costes y beneficios ya calculados

Bungie atraviesa uno de esos momentos en los que una decisión financiera dice tanto como una creativa. La compañía ha cancelado las expansiones de Destiny 2 y ha descartado Destiny 3 por su alto coste, mientras crecen los rumores de despidos masivos a corto plazo.

En medio de ese ajuste aparece una idea que hoy suena casi imposible dentro de una saga como Destiny. Bungie también rechazó un simulador de citas ambientado en la franquicia, una propuesta inspirada en Dream Daddy que buscaba llevar ese universo a un terreno mucho más ligero.

Un prototipo de Carnaval acabó chocando con la directiva

La idea no fue un comentario lanzado al aire ni una ocurrencia de pasillo. Surgió en 2024 y el equipo llegó a preparar una propuesta con costes de desarrollo y métricas de beneficios, algo que la acercaba más a un proyecto formal que a una broma interna.

Robert Brookes, veterano de Bungie y actual empleado de CD Projekt Red, explicó el origen de aquella iniciativa.

"Lo cierto es que formaba del evento de Carnaval, donde hacíamos toda clase de prototipos divertidos" - Robert Brookes, veterano de Bungie y actual empleado de CD Projekt Red

Ese detalle cambia bastante la lectura del proyecto. No nació como una apuesta central para redefinir Destiny, sino como parte de un espacio donde el estudio probaba ideas distintas, algunas de ellas alejadas del tono habitual del shooter.

Después, el experimento dejó de parecer un simple ejercicio creativo. Brookes contó que el equipo lo convirtió en una propuesta más completa y la llevó a la directiva de forma recurrente.

"al final lo presentamos como un proyecto completo y se lo llevábamos a la directiva todos los años" - Robert Brookes, veterano de Bungie y actual empleado de CD Projekt Red

La negativa deja ver qué público quería conservar Bungie

La respuesta desde arriba fue tajante, y además retrata cómo parte de la cúpula entendía la identidad comercial de la saga. Liana Ruppert, exresponsable comunitaria de Bungie, relató aquella reacción.

"Pero la directiva nos dio un rotundo no. Según ellos, nadie estaba interesado en amoríos y tonterías semejantes en la saga" - Liana Ruppert, exresponsable comunitaria de Bungie

Aquí no solo pesaba el tono del proyecto. También aparecía una duda muy concreta sobre si una comunidad acostumbrada a disparos, botín y juego cooperativo iba a seguir a Destiny hacia una experiencia centrada en relaciones y humor.

Brookes lo resumió de forma bastante directa al hablar del mercado potencial de ese tipo de juegos.

"los juegos románticos tienen un público muy específico, buena parte del cual no juega a shooters" - Robert Brookes, veterano de Bungie y actual empleado de CD Projekt Red

La cancelación de Destiny 3 vuelve más llamativa cualquier idea paralela

Visto desde fuera, resulta más fácil entender por qué un proyecto así acabó fuera de la mesa cuando Bungie ya estaba recortando en lo más grande. Si la compañía ha frenado las expansiones de Destiny 2 y ha descartado Destiny 3 por dinero, cuesta imaginar margen para una derivación que además apuntaba a un público distinto.

No deja de haber una contradicción interesante en todo esto. La propuesta incluía costes de desarrollo y métricas de beneficios, pero terminó descartada en una etapa en la que Bungie también cerró la puerta a las apuestas más ambiciosas de Destiny.

Al final, la imagen que queda no es la de un estudio falto de ideas, sino la de una empresa obligada a decidir qué puede permitirse y qué no. Y en esa criba han caído tanto las expansiones de Destiny 2 como la opción de hacer Destiny 3, junto a un simulador romántico que nunca pasó de propuesta formal.

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