Bungie ha confirmado que no trabaja en Destiny 3.
El estudio cerrará el soporte principal de Destiny 2 y reasignará sus recursos hacia Marathon como su proyecto central de futuro. Esta decisión deja al universo de Destiny sin un sucesor directo anunciado y mantiene las ideas nuevas en una fase de incubación preliminar.
Sony ajusta la plantilla tras adquirir el estudio
La falta de proyectos internos definidos impulsa una nueva ronda de despidos en Bungie. Sony adquirió la desarrolladora por 3.600 millones de dólares y ahora enfrenta la necesidad de reestructurar su equipo ante el fin del ciclo vital de su franquicia más exitosa.
Esta no es la primera medida drástica. En octubre de 2023, la compañía despidió a 100 empleados y retrasó dos proyectos. La situación se agravó en julio de 2024, cuando se despidió a 220 empleados, lo que equivalía al 17 por ciento de la plantilla, mientras que 155 puestos se transfirieron a Sony Interactive Entertainment.
Marathon consolida su posición con cifras dispares
Mientras Destiny cierra su etapa de soporte principal, Marathon asume el rol de protagonista. El juego se lanzó a principios de marzo y logró un pico inicial de 88.000 jugadores concurrentes. Sin embargo, la retención muestra una caída significativa en los meses posteriores.
Los datos actuales indican que Marathon registra 12.000 jugadores concurrentes diarios. Esta cifra marca la realidad inmediata del estudio, que debe sostener su operación con un solo título activo mientras explora conceptos incipientes para el universo de Destiny sin compromisos de lanzamiento.