Bethesda cerrará The Elder Scrolls Blades el 30 de junio de 2026 y ya lo retiró de las tiendas

"para que podáis disfrutar de todo el contenido que Blades tiene para ofrecer"

31 de marzo de 2026 a las 11:15h
Actualizado: 31 de marzo de 2026 a las 11:27h
Bethesda cerrará The Elder Scrolls Blades el 30 de junio de 2026 y ya lo retiró de las tiendas
Bethesda cerrará The Elder Scrolls Blades el 30 de junio de 2026 y ya lo retiró de las tiendas

The Elder Scrolls Blades ya ha sido retirado de las tiendas y Bethesda cerrará sus servidores el 30 de junio de 2026, poniendo fin a un spin-off móvil que quiso llevar el universo de The Elder Scrolls al formato free-to-play, pero que dejó dudas por su progresión y su monetización.

La despedida no llega de golpe, pero sí tiene fecha clara. El estudio ha comunicado el cierre con un mensaje dentro del juego, donde agradece a los jugadores y activa una última medida para que quienes siguen dentro puedan exprimirlo hasta el final todos los artículos de la tienda pasan a costar una gema o un sigilo. La idea es sencilla. Si alguien todavía entra a jugar, ahora puede acceder al contenido con mucha menos fricción que antes.

"para que podáis disfrutar de todo el contenido que Blades tiene para ofrecer" - Bethesda, estudio de desarrollo de Bethesda

Qué cambia realmente para quienes aún jugaban

En la práctica, el cambio importante no es una nueva función ni una actualización de contenido, sino el principio del final. Blades ya no está disponible en ninguna plataforma, así que no se puede empezar a jugar desde cero si no se tenía antes. En Nintendo Switch, donde existía una versión de 14,99 euros, también ha desaparecido de la eShop.

Para los jugadores activos, el ajuste de la tienda altera por completo el ritmo económico del juego. Si antes la progresión estaba ligada a recursos y compras internas, ahora casi todo queda al alcance por un coste simbólico. Eso sirve para recorrer misiones, desbloquear objetos o simplemente curiosear sistemas que quizá muchos habían dejado a medias. Tiene valor como despedida, pero también deja ver con bastante claridad qué parte de la experiencia estaba condicionada por la economía interna.

Un juego que prometía mucho, pero arrastró problemas conocidos del móvil

The Elder Scrolls Blades se lanzó oficialmente en mayo de 2020 como un spin-off gratuito de rol y acción situado entre Oblivion y Skyrim. Sobre el papel, la propuesta tenía gancho una entrega accesible, ambientada en una de las sagas más reconocibles de Bethesda y disponible también en Switch. En uso real, sin embargo, varios jugadores coincidieron en el mismo punto débil los tiempos de espera y la sensación de toparse pronto con límites diseñados para empujar la monetización.

Las críticas no iban tanto contra el acabado técnico como contra la estructura del progreso. Uno de los jugadores resumía esa sensación de forma bastante directa el juego no estaba mal, pero acababa atascándose entre actualizaciones que tardaban días, justo en el momento en que pagar parecía la forma más rápida de seguir avanzando. Otro destacaba que visualmente rendía bien y que se jugaba mejor de lo esperado en móvil, aunque tras unas pocas horas aparecían temporizadores largos y ofertas temporales agresivas.

Eso ayuda a entender por qué este cierre tiene una lectura más amplia que la desaparición de un solo título. Blades no solo fue un experimento dentro de The Elder Scrolls; también fue un ejemplo claro de las tensiones del juego móvil gratuito entrada fácil, buena presentación, pero una progresión que puede perder atractivo cuando el usuario siente que el tiempo de espera pesa más que el juego en sí.

Lo que deja atrás dentro de la saga

La retirada de Blades también reabre una paradoja evidente dentro de la franquicia. Mientras este spin-off desaparece, The Elder Scrolls 6 sigue sin fecha de lanzamiento pese a haber sido anunciado hace casi ocho años. Es un contraste llamativo un juego menor de la saga ya tiene fecha de final, mientras la próxima gran entrega principal sigue siendo una incógnita.

Para quien nunca llegó a probarlo, ya es tarde para descubrir si merecía la pena. Para quien todavía lo tenga instalado, queda una última ventana para ver todo lo que ofrecía sin apenas barreras económicas. No cambia su historia ni corrige sus problemas de diseño, pero sí convierte sus últimos meses en una versión mucho más accesible de sí mismo, casi como si el cierre reconociera por fin cuáles fueron sus mayores límites.

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