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La visita de Asha Sharma, CEO de Xbox, a las oficinas centrales de Bethesda para probar The Elder Scrolls 6 acabó envuelta en una protesta que retrata el momento más tenso de la compañía. Fuera del edificio en Maryland la esperaban extrabajadores de Bethesda y Xbox, miembros del sindicato CWA, una rata hinchable gigante llamada Scabby, banderas rojas y carteles de protesta.
Detrás de esa escena hay un ajuste que golpea de lleno a la plantilla. El reseteo de Xbox ya ha provocado el despido de 1.600 trabajadores en todas las divisiones de la compañía y otros 1.600 empleados corren el peligro de perder sus trabajos de cara a junio de 2027.
La protesta convirtió una visita interna en un recordatorio incómodo
Mientras la dirección acudía a Bethesda para probar uno de los juegos más esperados del catálogo, el sindicato quiso llevar la conversación al terreno laboral. No era una protesta abstracta ni una simple foto de descontento, sino una respuesta directa a una visita de altos cargos en plena oleada de despidos.
"Hoy, en la sede central, tuvimos invitados especiales de la directiva de Microsoft. Nos negamos a que los ejecutivos olviden de qué están hechos realmente los estudios de videojuegos de sus trabajadores. Como obsequio de bienvenida, colocamos cientos de banderas en el exterior, en homenaje a todos los trabajadores de la industria de los videojuegos que han sido despedidos por Microsoft en lo que va de 2026" - OneBGS
La imagen tiene una carga simbólica fácil de entender incluso para quien no sigue de cerca la industria. Un estudio que recibe a la cúpula con banderas y una mascota sindical hinchable no está celebrando un lanzamiento ni una demo interna, sino dejando claro que el coste humano sigue dentro del edificio.
Además, la dirección impidió que los trabajadores exhibieran carteles hacia el exterior de sus cubículos, un detalle que elevó todavía más la fricción en la oficina. La protesta pudo verse fuera, pero no en todos los rincones donde los empleados querían hacerla visible.
Los trabajadores describen un clima de control dentro de la oficina
Nathan Hahn, miembro del sindicato, puso el foco en lo ocurrido puertas adentro y en cómo reaccionó la gerencia cuando empezaron a aparecer mensajes de protesta en el espacio de trabajo.
"Nos enteramos de que los directivos de Microsoft iban a venir a nuestra oficina esta semana y decidimos hacer visible nuestra presencia para mostrar cómo nuestros desarrolladores se han visto afectados por estos despidos devastadores... Para mostrar nuestra presencia, colocamos carteles por toda la oficina, pero la gerencia nos dijo de inmediato que no podíamos tener carteles que dieran al exterior de nuestros cubículos" - Nathan Hahn, miembro del sindicato
Ahí aparece una contradicción difícil de ignorar. La compañía mantiene la actividad de uno de sus proyectos más importantes y al mismo tiempo lidia con trabajadores que intentan recordar, con carteles y banderas, que el ajuste no es una cifra lejana.
De hecho, 1.600 empleados ya han perdido su trabajo y otros 1.600 siguen en riesgo hasta junio de 2027. Para cualquier lector ajeno al día a día de Xbox, ese volumen basta para entender por qué una visita ejecutiva puede convertirse en un foco de tensión inmediata.
The Elder Scrolls 6 aparece en medio del conflicto laboral
El juego que motivó la visita tampoco es un detalle menor. The Elder Scrolls VI tiene registrada una fecha de lanzamiento para el 10-11-2025, así que la imagen de la CEO de Xbox probándolo llega con el proyecto ya situado en una fase especialmente visible.
No hace falta forzar mucho la lectura para ver el contraste. Por un lado, una directiva prueba uno de los títulos más esperados de Bethesda. Por otro, parte de la plantilla y antiguos trabajadores aprovechan ese mismo momento para recordar que el negocio no funciona sin las personas que lo levantan cada día.
Al final, la escena más concreta no fue la del mando en las manos de Asha Sharma, sino la de cientos de banderas en el exterior y una cifra que pesa más que cualquier demostración interna, con 1.600 despidos ya ejecutados y otros 1.600 puestos todavía en riesgo hasta junio de 2027.