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Faltan dos semanas para que Nintendo ponga en circulación uno de sus regresos más delicados y, esta vez, ni siquiera Eiji Aonuma aparenta tranquilidad. El máximo responsable de la saga The Legend of Zelda reconoce que está nervioso ante la reacción de jugadores y fans cuando Ocarina of Time Remake llegue a Nintendo Switch 2 el 5 de noviembre.
No es una reedición cualquiera. Ocarina of Time arrastra el peso de convertirse para muchos jugadores en una referencia casi intocable, así que cualquier cambio en ritmo, controles o enfoque visual queda bajo lupa desde el primer minuto.
Aonuma admitió sus nervios ante un remake que toca una pieza sensible
Eiji Aonuma, máximo responsable de The Legend of Zelda, afronta el estreno con una mezcla poco habitual de orgullo y cautela. También acaba de recibir en Francia el nombramiento como Caballero de las Artes y las Letras, un reconocimiento que coincide con uno de los lanzamientos más observados de Nintendo.
"Es gracias a estos jóvenes, que se plantearon cómo adaptar el juego de la mejor manera posible y cómo hacerlo divertido una vez que tienes los mandos en las manos, que este remake ha visto la luz". - Eiji Aonuma, máximo responsable de la saga The Legend of Zelda
Ahí aparece una de las claves más llamativas del proyecto. Parte del equipo que ha trabajado en esta nueva versión no había jugado al original de Nintendo 64, una distancia generacional que puede verse como riesgo o como una forma de evitar la reverencia automática.
En un remake de este calibre, esa diferencia importa. Quien no arrastra el recuerdo exacto de cada sala, cada puzle o cada combate tiende a mirar el juego menos como reliquia y más como experiencia de uso actual.
Parte del equipo llegó al proyecto sin haber jugado al original
Nintendo ha dejado el desarrollo en manos de un grupo donde conviven el legado y una lectura más fresca del material de partida. Aonuma pone el foco justo ahí y sugiere que el remake no nace solo de conservar, sino de traducir sensaciones a otra generación de mandos y jugadores.
Después de años en los que muchas revisiones viven atrapadas entre la fidelidad extrema y el cambio forzado, aquí la pregunta práctica es otra. ¿Hasta qué punto tocar un clásico mejora de verdad lo que siente el jugador cuando tiene el mando en las manos?
Además, el juego mantiene un planteamiento muy concreto. Será una aventura de acción para un solo jugador, sin modo multijugador y con clasificación PEGI 12, con textos y subtítulos en español para la edición prevista en Switch 2.
El regreso mantiene un formato clásico y evita adornos alrededor
Esa ficha ya marca expectativas razonables. No hay señales de modos añadidos para alargar la conversación ni de un enfoque social alrededor del lanzamiento, algo que encaja con un título pensado para sostenerse por su recorrido individual.
Aonuma también mira más allá del estreno inmediato y vuelve a señalar el peso de las nuevas generaciones dentro del estudio. Dice que tiene mucho interés en ver qué ideas aportarán los empleados más jóvenes para los próximos títulos, una frase que encaja con lo ocurrido en este remake.
El dato más revelador quizá no sea la fecha del 5 de noviembre ni el regreso de un nombre histórico. Lo más llamativo es que una parte del remake de Ocarina of Time haya quedado en manos de desarrolladores que no tocaron el original de Nintendo 64, justo la clase de decisión que puede incomodar a los puristas y, al mismo tiempo, explicar por qué Nintendo cree que todavía había algo nuevo que hacer con él.